Sueños feminazis apocalípticos

Hoy soñé con mi ex crush y fue horrible, recuerdo que me repetía algo que ya me había dicho en una conversación sobre como los hombres se estaban extinguiendo y que la naturaleza tarde o temprano nos iba a desplazar y desaparecer por completo.

Yo me cagaba de risa y le decía: «Sí mi amor, sí, allí me mandas por correo la historia completa».

Pero como yo no sueño y sólo tengo pesadillas, mi mente de forma casi automática conspiró contra mí, esa imaginación que me cargo me hace suyo hasta cuando estoy dormido:

Las feministas y feminazis llegaron al poder. Todos los países del mundo tenían a una mujer como presidente. No pasó ni una semana y hubo algo así como una pijamada de todas las dirigentes con el único objetivo de establecer el fin de los hombres y acelerar la profecía que la naturaleza había proclamado desde hace tiempo.

En las primeras semanas del gobierno autoritario que tenía cada país se prohibió la pornografía, la masturbación, la transmisión de deportes, el alcohol, los cigarros y cualquier tipo de juego de azar. La tasa de suicidios fue descomunal, se registraban miles por hora en todo el mundo, sólo los más fuertes sobrevivimos.

Por si no hubiese sido suficiente con quitarnos lo más valioso en el mundo ─la masturbación─, decidieron empezar a ejecutar a los que se sujetaban a querer seguir viviendo.

La oposición pensamos que podríamos combatir contra ellas, pero sin cerveza, porno y fútbol, ya éramos demasiado débiles, además no sé la razón pero todas eran buenas en el kung-fu de la noche a la mañana, santa putiza que nos metieron.

Nos encarcelaron en campos de concentración y nos ponían trabajos forzados para que todos los países se recuperaran económicamente con nuestra mano de obra, fuimos sus putos albañiles.

Lo peor es que nos tenían en calzones y las malditas perras se vestían con vestidos de zorra muy provocadores. Esto lo hacían para ver si te provocaban alguna erección, en caso de hacerlo te mataban frente a todos y luego te convertían en jabón neutro para infecciones vaginales.

Yo, a pesar de ser un puto promiscuo de primera, me las ingenié para pensar en puras matemáticas y cosas de química, así logré inhibir todo tipo de pensamiento libidinoso en mi sistema. Gracias a Dios no me falló.

Los días pasaron, las mujeres encargadas de los campos empezaron a ir con ligueros, lentes y con una paleta en la boca, los hombres se volvieron locos y empezaban a violarse los unos a los otros. Sólo sobrevivían los más fuertes.

Recuerdo que había un homosexual en el campamento que traía orejitas de gato y le gustaba caminar en cuatro patas sólo para que lo violaran, las mujeres no detenían esos actos, les gustaba vernos sufrir y ver como nuestra raza se destruía ella misma.

Al final en todos los campamentos del mundo, de los miles de hombres a lo mucho sólo quedamos poco menos de cien hombres en cada uno. Yo no entendía muy bien el plan, la mayoría eran asesinos y violadores, y claro, yo, el pobre pendejo que se las ingenió para hacer que mataran a punta de penetraciones a otros.

Eso sí, no quedó ningún hombre homosexual, se podría decir que fue el día más feliz para esa variante de nuestra raza.

Al final de toda la prueba de selección en los campos, nos pasaban a un cuarto para un interrogatorio, pero el cuarto era de paredes de cristal y podíamos ver lo que pasaba dentro, sólo les hacían unas pocas preguntas, lo arruinaban y los tiraban a una licuadora gigante, como esa que sale en los Simpson con la que matan al Milhouse.

Me tocó pasar y la entrevistadora estaba astro hermosa, tenía unos ojotes negros con unas pestañas grandes, súper escotada, ligueros, un traje tipo secretaria con falda corta, brackets, mi puta fantasía hecha realidad.

La entrevista estaba llena de trampas, el escote era para ver si en realidad podía verla a los ojos, nada difícil para un profesional como yo, que ya he tratado a todo tipo de perras que se creen más inteligentes que yo. Y pues la hermosa chica empezó:

─¿Sabes la razón por la cual estás aquí Efraín?
─No.
─Ahhhh, ¡¿No sabes?!
─No te creas, supongo que la cagué.
─Pues sí pendejo, obvio la cagaste, ¡pero dime la razón!
─Wow, ¿te habían dicho que cuando te enojas te ves hermosa?
─Ay, no estés de payaso, ya dime.
─Es verdad, no creo que haya conocido a una mujer más hermosa que tú. ¿No te parece que es una tragedia las circunstancias en las que nos conocimos?
─¿A qué te refieres?
─Pues sí, no sé qué siento cada vez que veo tus ojos, pero… Siento como si ya te conociera de antes, no sé, tal vez sea el hecho que soy virgo, tal vez sea el hecho de que estoy todo pendejo. Yo sé que soy hombre, sé que tengo muchos defectos, pero no importa cuántos de ellos te molesten, ninguno de ellos prueba que no esté en estos momentos perdidamente enamorado de ti.
─No seas payaso, eso le has de decir a todas, todos ustedes son iguales.
─¿Cuáles todas?, todas me han tratado como una mierda y han intentado asesinarme de maneras horribles, sólo tú me has escuchado, me has hecho sentir que valgo algo, que soy humano. Además, ¿cómo que somos iguales?, ¿sabes cuántos hemos muerto?, sólo quedo yo y una docena más allá afuera esperando, la mayoría violadores, ¿cómo crees que hice para llegar hasta aquí?, ¿crees que es una casualidad?, ¿O crees que tengo algo especial?, dime tú, dime lo que tengo, porque eso que tengo es lo que  me hizo llegar hasta aquí.
─Awww, yaaaa, eso no cambia nada, igual te tengo que matar.
─Allí es donde te equivocas, sí, me vas matar, pero claro que lo cambia todo. Si me muero me iré como el hombre más feliz del mundo, porque tuve la oportunidad de irme con el recuerdo de la mujer más hermosa del mundo y con haber sentido eso que ustedes las mujeres llaman amor. ¿Hace cuánto no lo sientes?, ¿No te parece triste?, ¿cuántos hombres has matado hoy?, si mis cuentas no me fallan más de 80. ¿Qué crees que vas a encontrar en los que vienen detrás de mí?, ¿alguna respuesta diferente a los que han pasado?, no, porque yo soy el único con el que realmente has platicado. Independientemente de la decisión que tomes, me gustaría pedirte por favor que antes de morir nos diéramos unos besos, y claro, de antemano te digo que voy con toda la intención de propasarme.
─Va.

El resto es historia amigos, recuerdo que me la estaba cogiendo duro contra el escritorio y le decía «ya me voy a venir», en eso me desperté porque tenía que ir al baño, había tomado  mucho café anoche y sentía que la verga me iba a explotar.

Pero no les miento, después de cogerme a esa mujer la iba a matar, puta zorra manipuladora, ¿cómo se atreve a llamarme pendejo?

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