Vivir de escribir.

Escribir es vivir, es criba vital saber si escribes o vives, vi vivir gente que escribe pero no vive, vi vivir gente que vive pero no escribe, vi vivir gente que vive de lo que escribe, vi vivir gente que vive lo que escribe, vi gente cribar vivir o escribir.

Vivir o escribir, escribir del vivir o escribir de escribir.

Escribir o vivir, no importa, ambas son igual de fáciles para quien vive lo que escribe.

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Música y así

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No me malinterpreten, esto es sobre música y cabe  destacar que NO SOY la persona más letrada en lo que a ello refiere. No estudié en un conservatorio, no soy bueno cantando y sólo sé tocar algunos instrumentos de viento, los que me conocen saben que me encanta andar soplándola.

Creo que a través de los años he adquirido cierta cultura mínima y necesaria para no verme como un completo pendejo en cuánto a música, al final del día la música no deja de ser parte de la cultura general.

Sé distinguir con facilidad el estilo barroco de Sebastian Bach y Vivaldi, sé lo básico de música clásica; desde Mozart hasta Beethoven, conozco parte de su cultura, desde lo que narra con música Wagner en el anillo de Niebelungo hasta la historia del gran ejército en la obertura solemne de 1812 de Ilich Chaikovski.

Sé poco de solfeo, no me quedo con cara de pendejo cuando me pones una partitura, no me intimida si me hablas de negras, blancas, corcheas, semicorcheas o hasta de sus partes; corchetes, picas y cabezas.

Sé de su historia, desde la extranjera hasta la nacional, aún sin ser un prodigio en los instrumentos te comprendo aportes importantes de nuestros exponentes nacionales, si me hablas de los 13 microtonos de Julian Carrillo voy a saber perfectamente de qué me estás hablando.

Soy un fiero fan de casi cualquier cosa bien hecha: Me gusta el metal, me gusta todo el rock clásico en español y en inglés, desde los 50’s hasta la fecha.

Puedo identificarte con facilidad la sucesión Fibonacci en las canciones de Tool, la elegancia con la que Dream Theater te hace un meta-álbum combinándote Finally Free y Scenes from a memory, puedo escuchar con claridad en los solos de David Gilmour como sólo usa la escala pentatónica menor y la escala dórica y aun así no dejar de sonar jodidamente genial.

A pesar de eso no me limito a un género o un idioma, te puedo escuchar con felicidad desde canciones en esperanto, alemán, italiano, ruso y música de series de pinches monas chinas.

Te puedo escuchar rock o te puedo escuchar cualquier cosa sacada del genio de Damon Albarn, te puedo verificar que cada verso en una canción de rap respete todas las licencias poéticas, métrica, etc. Te puedo identificar versos alejandrinos en las canciones de Joaquin Sabina.

Respeto a los que estudian o estudiaron música, respeto su obra, total, la música es mi segunda arte favorita ─después de la literatura, allí sí podría jactarme de saber más de una cosa y barrer a más de uno─.

Bueno, ¿y para qué todo esto?, he de confesar que he pecado.

El otro día escuché la canción «Dura» de Daddy Yankee y no puedo sacarla de mi cabeza, la escucho todo el día, la repito todo el día, tengo una obsesión.

Cuando yo la escuché, dije: «Si esta canción fuera para mí», perdónenme, se los tenía que decir, esa canción está dura, dura, dura. ♫

Ta’ poderosa, medio escandalosa, habrán muchas canciones pero tú eres otra cosa. ♫

Lo peor de todo esto es que sé que sólo es cuestión de tiempo para tener la cantidad exacta de alcohol en mi sangre, y, tengan por seguro que la voy a perrear hasta el suelo. Ave María purísima.

Perdón amigos músicos, les he fallado, soy víctima de la era del reggaetón.

Tal vez Sailorfag tenía razón y 2018 ya es el año donde todos vamos a dejar de fingir que nos caga el reggaetón, nos convertiremos en unos putos bellacos y lo aceptaremos como la gran obra lírica que es.

No sé qué debo hacer, ¿me suicido?, ya hasta tengo la canción en mi lista de spotify, ya estoy pisando tierras austeras y malditas, estoy llegando a un punto de no retorno, estoy convirtiéndome en la persona que juré destruir.

AYUDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

#PeaceOut.

Pensamientos pre-7 AM.

pensamientos

 

Yo me salí de trabajar cuatro arduos años porque me cansé de que jefes más pendejos que yo me dijeran que me tragara mi orgullo y mis ganas de decirles pendejos sólo para ver reflejada en una nómina una cantidad de dinero que no necesitaba, que no me hacía feliz y que no reflejaba nada de lo que sabía o podía hacer.

Aguanté el tiempo suficiente, cuatro años de ser humillado, cuatro años de tener nudos en la garganta, cuatro años de intentar sobresalir entre personas que no podían articular palabras, que no podían tener pensamiento propio, personas que detrás del conjunto escondían la mediocridad de su individualidad.

Me salí de ese infierno para meterme a una universidad donde profesores más pendejos que yo me dicen que me trague mi orgullo y mis ganas de decirles pendejos sólo para ver reflejado en un kardex una calificación que no necesito, que no me hace feliz y que no refleja nada de lo que sé o puedo hacer.

Estoy aguantando el tiempo suficiente, cinco años de ser humillado, cinco años de tener nudos en la garganta, cinco años de intentar sobresalir entre estudiantes y profesores que no pueden articular palabras, que no pueden tener pensamiento propio, personas que detrás del conjunto que ellos llaman «la competencia de trabajar en equipo» esconden la mediocridad de su individualidad, su completa carencia de personalidad.

Hago todo el puto «sacrificio» sólo para salir y  volver a trabajar a una empresa donde se repetirá la situación de hace ya casi 10 años y donde ─con la mejor de la «suerte»─ ganaré un poco más de dinero, que de igual forma no necesito para ser feliz, porque no sé qué es ser feliz y no necesito buscar felicidad, porque me importa un carajo si soy feliz o no.

La excelsa educación estoica y militar que me otorgó mi madre, me dejó algo bien claro: No nací para ser feliz, no nací para estar en «busca de la felicidad», la felicidad es algo que Dios reparte al azar, la felicidad está sobrevalorada, la felicidad es para pendejos. Sólo un pendejo se conforma con ser feliz.

Saldré de este nuevo infierno y me tragaré mi orgullo por siete años más, mientras trabajo para personas que posiblemente sean más pendejas que yo, donde mis compañeros de trabajo serán más pendejos que yo, donde voy a tener que sobresalir de una u otra forma para ganarme privilegios, que si bien no necesito, sólo harán menos calientes las brasas por las que tendré que caminar por siete años.

Siete años hasta que se cumpla la fecha de darle retribución a las personas, a esos pendejos que siempre han estado allí para humillarme o decir que no puedo, que no tengo voz, que no tengo opinión, que no tengo palabra… Que no valgo nada.

Siete años hasta que éste asqueroso pueblo llamado Chihuahua y sus habitantes que me han humillado y me han perseguido, me paguen lo mucho que me deben, no sólo a mí, sino a todos aquellos que como yo se han tenido que tragar el orgullo, a todos aquellos que han tenido que vivir subyugados por los putos estatutos morrales, por los putos pendejos que han caído de la forma más azarosa posible en lo que la nimia concepción humana llama «poder».

Soplará el  viento a mí favor, llegará la fecha de retribución, y cuando ese día llegue, allí es cuando voy a ahorcar a todo este puto pueblo y su gente con la misma cuerda en la que cada día ellos utilizan para hacer nudos en mi garganta.

Soplará tan fuerte que más allá de preguntarse qué fue lo que el viento se llevó, tendrán que preguntar qué fue lo que realmente dejó.

Van a pagar las consecuencias, van a sentir lo que puede hacer una carrera motivada por la venganza, van a pagar el hecho de que yo me esté levantando antes de las 7:00 am sólo para ir a hacer relleno en un salón que no necesita a otro pendejo más en el conjunto que no aporta nada, una clase que por sí sola no aporta nada, a todo ese puñado de «don nadies» que sólo forman parte más de ese conjunto vacío que llamamos «educación».

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Dime tú, ¿dónde inicia y termina la paradoja?, ¿Dónde inicia y termina la educación Russelliana?

Sí, todo esto es manifiesto es por entrar a las 7:00 am de forma obligatoria.

Me caga entrar a las 7:00 am.

Me caga…

Me mata…

Me… ¡Agggg!

#PeaceOut

Mitos pendejos de la sociedad: Es cuestión de gustos.

gustos

Seguro a más de uno de ustedes les ha pasado que se hacen amigos de algún chico, alguna chica, no sé, caen en sus encantos superficiales. Luego van conociendo a esa persona y va mostrando ciertas conductas que te desagradan, con el tiempo incluso esa persona hija de puta termina decepcionándote de formas tan jodidas que hasta un premio se merece. Si cometiste el error de enamorarte de ella pues peor aún, te van a terminar «rompiendo el corazón» ─lo que sea que eso signifique─, algo que les pasa muy seguido a ustedes los simples humanos: Comunes y corrientes.

Malditas personas, ¿cierto?, ¡pues cágate!: La culpa es tuya por ser un completo pendejo que cree en las personas y tiene altas expectativas en ellas.

No está mal tener ciertas expectativas en las personas, lo mal está en tener las expectativas equivocadas. Por eso cuando decidimos conocer y/o interaccionar con las personas debemos hacerlo sólo con aquellas que compartan gustos exquisitos y parecidos a los nuestros.

Yo con el tiempo he desechado personas y ni siquiera les he dirigido la palabra sólo por el hecho de saber qué tipo de música y/o películas ven, así de esas, he alcanzado la perfección de los Dioses de la interacción social siendo un simple mortal.

Incluso recuerdo la vez que tenía un mega crush con una vieja de la facultad, pero con saber que le gustaba Espinoza Paz pude romper ese lazo emocional justo a tiempo. Ya un año después me tocó conocerla y qué sorpresa la mía, terminó hasta siendo medio tartamuda, ¿coincidencia?, no lo creo, así de esos casos ya tengo cientos en mi historial, avalados ante el notario público.

Yo no sé porque la gente piensa que está mal juzgar a las personas por sus gustos, eso suena demasiado pendejo,  de hecho es la forma en la que las debemos juzgar, lo hacemos sin siquiera notarlo, lo hacemos de forma natural.

Si a tu hermana le gusta la música banda no dices nada, total, es cuestión de gustos, ¿cierto?, pero eso sí, te indignas cuando lees en la noticias al tipo que atraparon porque le gusta violar bebés y cachorritos, puta doble moral la tuya, ¿no dijimos que era cuestión de gustos?

Todos tienen un tamiz de personas funcionando en segundo plano y que se rige bajo los mismos paradigmas sociales:

«¡Uy no!, a ese tipo le gusta violar mujeres, es una persona mala, yo no me junto con personas malas» es el equivalente de discriminar a alguien por arrastrarse en el piso cuando suena reggaetón.

La diferencia es que la primera tiene una concepción válida ante la sociedad por el mero hecho de fundamentarse en el constructo que alguien en algún momento bautizó como «moral».

Yo no sólo tengo problemas para tragarme ese constructo, ese seudo concepto que alguien se sacó del culo, sino que, incluso concibiendo el más pequeño atisbo de lo que sea que signifique, nunca bajo ninguna condición lo voy a aceptar.

Siéntanse libres de ser unos «humanos» del siglo XXI diciendo que no son nadie para juzgar lo que está bien o lo que está mal, siéntanse libres de pregonar que está mal excluir personas en su círculo por sus meros gustos musicales, de películas o de arte.

Yo lo hago y me siento libre, porque sé que en el momento en que yo mismo me arraigue a esas seudo reglas que supuestamente nos hacen «mejores personas», también me estaré arraigando a la puta hipocresía de juzgar a un asesino sólo porque la sociedad me dijo que está mal matar personas pero está bien dejar que los demás no amen a nuestro Pink Floyd.

Puta sociedad, eres tan… Nimia.

#PeaceOut.

El talento de los mexicanos para estar pendejos: El caso César Ulises.

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Yo no soy homofóbico, realmente me da igual lo que haga cada persona con su culo, en éste blog ya lo he dejado claro en más de una ocasión.

Lo que yo no tolero es que desvirtúen las noticias y aprovechen cualquier oportunidad para hacer su puto seudo activismo y que los temas sobre inseguridad y/o falta de transparencia en un proceso se vuelvan un puto debate moral que no va a llegar a ningún lugar.

Hace unos días desaparece un estudiante de medicina de Guadalajara, la gente se enoja porque ya se habían desaparecido unos estudiantes hace apenas unos meses. Es obvio que la gente quiera un culpable en el patíbulo.

Días después las autoridades lo encuentran en avanzado estado de putrefacción en un barranco, los estudios forenses arrojan que el chico se suicidó, se encontró una cuerda, se encontró la carta de suicidio, vaya, que las investigaciones arrojaron lo que tenían que arrojar.

¿Qué dice la gente bonita de México?, lo de siempre: Puto gobierno, puta corrupción, los datos no cuadran, ¿dónde quedaron los otros estudiantes?, puto gobierno otra vez, queremos declaraciones, queremos que las investigaciones sean de dominio público, etc.

A la gente ninguna verga le embona, pero allí no acaba la cosa:

El tema ya está lo suficientemente caliente y al novio del hoy occiso se le ocurre salir a declarar que no le parece lógico que se haya suicidado: «Yo me lo chingaba, alguien a quien le gusta la verga no se puede suicidar».

Aquí la gente ya tiene razones para empezar a argumentar y empezar a sospechar lo que habían arrojado las investigaciones, ponte a pensar: Niño feliz, niño con novio, niño con escuela, niño con dinero, etc. Todo apunta a que la razón de suicidio ya sea poco probable, ¿cierto?

Pues cágate: «Olvida al pendejo que se suicidó, olvida que sea estudiante, olvida el proceso, ¿escuchaste eso?, tenía novio… Es puto. Definitivamente esto fue un caso de homofobia, esto no se puede quedar así».

Y así es como una noticia que podía volverse medio morbosa en el aspecto de que las autoridades tal vez maquillaron las investigaciones o que al pueblo se le oculta algo, se convierte en un debate de la comunidad homosexual contra la comunidad homofóbica de México, fin de la historia.

Así pasa siempre, no importa cuál sea la noticia, el chiste es volver cualquier tema a los 5 debates más importantes en la historia de la humanidad (mexicana): El aborto, la igualdad de género, la homosexualidad, las elecciones y el maltrato a los animales.

Ya no hay nada chicos, quemen los libros de química, los de matemáticas y cualquier libro de literatura, ¿para qué queremos seguir aprendiendo?, al final del día todo gira en torno a los mismos putos temas de toda la vida.

Es bien fácil hacerse a la gente pendeja, si estamos hablando de matemáticas y alguien dice de que no hay suficientes mujeres matemáticas, ¡pum!, se prende esta mierda y ten por seguro que todo lo que se hablará será lo mismo de toda la puta vida.

Pinches mexicanos, se creen bien chingones pero sus putos temas de toda la vida aburren, siempre hablando de los constructos, siempre hablando de la moral, siempre hablando de lo que ya todos escuchamos, leímos y opinamos.

¿Para cuándo una noticia que no vayan a desvirtuar?, para nunca, puto México, debimos haber escuchado a la Mars, sólo ella es la única que ha tenido algo de razón y que ha dicho algo interesante en todo este puto país.

¿Y qué le hicieron?, también me la crucificaron.

Puto México, puto el que lo lea.

#PeaceOut.

La moraleja más útil del aborto: Cállese el hocico.

feto

En las redes sociales todos los días tengo que ver memes, imágenes, fotos y extensos debates relacionados al aborto. He leído tantos argumentos a favor y en contra, he leído historias, he visto vídeos, cómics, películas, canciones, manifiestos, ensayos, estadísticas, Dios mío; he visto absolutamente todo.

Ante tanto odio y tantos puntos de vista, la mejor postura que he concluido al respecto, es sencilla, si usted no tiene nada nuevo que aportar: Cállese el hocico.

No voy a decir mi postura, de hecho la mía ya la escribí aquí en el blog ─si mal no recuerdo fue de las primeras entradas─, si usted desea leerla puede consultar en el siguiente enlace donde aparece la entrada titulada «Los fetos no saben manifestarse en Chihuahua: ¡Crucifiquen a los homosexuales!».

¿En qué estábamos?, ah sí: Cállese el hocico.

¿Es usted una mujer embarazada?, de no ser así, cállese el hocico.
¿Es usted una mujer que sufrió violación?, de no ser así, cállese el hocico.
¿Es usted padre de un hijo adoptivo?, de no ser así, cállese el hocico.
¿Es usted médico?, de no ser así, cállese el hocico.
¿Es usted un feto que todavía no nace?, de no ser así, cállese el hocico.
¿Es usted algún tipo de feminista radical?, de no ser así, cállese el hocico.

Allá afuera en internet los chingazos están a todo lo que dan, uno apenas abre el explorador y empieza a ver las pedradas de todos los posibles bandos y en todas las direcciones. Activistas sociales ya hay muchos, si usted no tiene nada inteligente qué decir, sólo debe limitarse a meter unas palomitas en el microondas durante 3 minutos. En ese tiempo corte unos limones, busque salsa, ¿qué sé yo?, como sea que usted se las trague, y ya, no haga nada más.

Porque la gente que se mete en esos temas es irracional, es pendeja y no tiene un mínimo sentido sobre lo que realmente es un argumento, así como tampoco han filosofado en lo más mínimo sobre la nimia concepción que tenemos sobre lo que está bien y está mal en esta sociedad, sólo trague y disfrute del espectáculo.

No se meta o le van a llover chingazos de los feos, no podrá argumentar, no podrá decir nada, usted se convertirá en la primera víctima, incluso antes que el feto, la embarazada o lo que sea que estén buscando como culpable definitivo ante la problemática actual.

Cualquier postura que tome tiene una doble moral, un lado hipócrita, un lado correcto y uno equivocado, ya sea que apoye  al  feto o apoye a la mujer, hay chingazos de sobra para repartir. No existen buenos ni malos, sólo gente que está esperando a que usted diga algo para resaltarle la razón por la cual está equivocado.

La mejor forma no de estar equivocado es ni siquiera intentarlo. Esto no es matemática, esto es moral, no se moleste en indagar las razones de la retorcida moral de la sociedad, deje que se maten los unos a los otros, que maten fetos, que maten mujeres, que maten lo que sea que tienen que matar para seguir buscando una respuesta que nunca ha existido.

Así es y siempre ha sido en temas de moral, no existen respuestas, no existen bandos correctos ni incorrectos, mejor hágase de la vista gorda y cállese el hocico.

Usted no tiene la solución, usted defendiendo a su bando tampoco tiene la solución, no existe la democracia, no existe la opinión popular, no existe nada, no se arriesgue a caer en algún lado, todos están equivocados independientemente del bando que usted elija.

Sólo espere a que caiga un meteorito, nos extingamos todos y los dinosaurios vuelvan a poblar la tierra, ellos no se hacían tan pendejos. Podían violarse, comerse los unos a los otros y no conocían técnicas de aborto.

Vivieron más felices y más plenos que la humanidad.

Dios bendiga a los dinosaurios, son la mamada.

#PeaceOut.

Pesadillas

Muchas veces he tenido la misma pesadilla.

Hay una señora cruzando la calle tomando a su hijo de la mano, lo lleva a clases. La escuela es de esas primarias ubicadas en medio de la colonia, con su respectivo parque. La señora vive frente a la escuela, lo cual hace el trayecto demasiado confortable.

Una vez que lo deja le dice que se porte bien y que a la hora del recreo lo espera en la reja de la escuela para llevarle algo que coma.

La señora regresa a su casa y se pone a hacer todas esas actividades típicas de ama de casa mientras espera a que sea la hora de preparar la comida y llevársela a su niño.

Pasa un rato y se da la hora de empezar a preparar la comida para su hijo. El sonido de fondo en la casa es la televisión con los típicos programas de la tarde. La señora mira el reloj, luego mira la escuela desde la ventana de la cocina, sonríe y sigue cocinando, se le cae una cuchara y de inmediato se agacha por ella.

Antes de siquiera levantarse la señora logra escuchar dos cosas al mismo tiempo: El cómo se rompen los cristales de las ventanas de toda la casa y el fuerte estruendo proveniente de la calle.

La señora cae directo al suelo y se asusta, se levanta y mira por la ventana, sale corriendo y llorando al mismo tiempo en dirección a la primaria, o más bien, lo que quedaba de la primaria.

Entre más se acerca más se rompe en un desesperado llanto, mira por todos lados y sólo hay escombros, cenizas, polvo y todos los miembros de los niños: Manos, piernas, cabezas, torsos, vísceras sin forma alguna, rojo.

La señora sólo se arrodilla y se pone a llorar mientras aprieta con fuerza los escombros con su mano.

La misma escena pasa cientos de veces ante miradas de cada padre y madre de familia, incluso los vecinos que no tienen hijos asisten y lloran, todos se indignan ante la pérdida de los cientos de vidas que había cobrado la explosión. Todos lloraban el trágico suceso.

En eso voy yo, caminando entre los escombros, pero no parezco del todo yo, por alguna extraña razón visto traje, corbata, mi vestimenta es demasiado formal y refleja “eso” en lo que todos me quieren ver convertido y que yo tanto rechazo.

Sigo caminando entre los escombros, pisando los cadáveres de los niños y viendo a los padres a los ojos, todos me ignoran, están muy ocupados sintiendo dolor.

En el centro de la escuela me está esperando otro hombre extraño que está vestido igual, no se le ve la cara, sólo la boca.

Me sonríe y noto que tiene unos filosos colmillos bañados en sangre. Me extiende la mano y me dice:

«Hola de nuevo Efraín, te estaba esperando. Aquí está lo que me pediste».

Saca algo de la bolsa y me lo entrega. Es uno de esos espejos circulares pequeños, como los que tienen los polvos que usan las mujeres para maquillarse.

Le agradezco y me retiro, el hombre con colmillos se agacha por la cabeza de un niño y se la empieza a comer, yo me alejo mientras escucho como sus dientes rompen el hueso del  cráneo.

Yo vuelvo a mi casa, se hace de noche, prendo la televisión y pongo las noticias donde hablan sobre el trágico suceso. Saco el espejo de mi bolsillo y lo miro, en el puedo verme a mí mismo llorando de niño en esa misma primaria.

Abro un cajón y lo guardo con otros espejos.

Me quedo dormido escuchando las noticias de la noche, se hace más oscuro, y cuando más oscuro se hace es cuando despierto.