Guillermo del toro y cosas autistas.

Yo creo que la noticia más importante con la que despertamos el día de hoy en todos los titulares, fue el globo de oro que se ganó Memo del Toro por su famosa y aclamada película: «The shape of water».

Yo sigo esperando su maldito estreno en México, cuenta la leyenda que será el 12 de enero de este año, ya ven que aquí todo nos llega un año después, pues la película esa no será la excepción.

Yo soy cinéfilo y hater profesional desde hace mucho tiempo, veo una película al día desde que tengo 12 años, a pesar de eso no he visto ni el 1% de todas las películas que existen, y bueno, eso me acompleja. Ver tanta pinche película me ha llevado a odiar la mayor parte de ellas, ¿por qué?, pues por la sencilla razón de que odio gastar una o dos horas de mi día en algo que ya había leído en algún libro o que es otra vez lo mismo pero contado de forma distinta.

Y curiosamente «the shape of  water» es ese tipo de película que es lo mismo de siempre pero me tiene cautivado y esperando su estreno desde hace buen rato, porque de hecho la película es la historia de la bella y la bestia pero contada con un pescado y una chica muda que se masturba todos los días, y claro, todo ambientado en la guerra fría y con la paleta de colores reciclada del laberinto del fauno.

Para los que no lo sabían, la película ─por más fumada que se escuche─ es precisamente una película romántica de fantasía darks o una verga así, la verdad ese gordo extraño que hace películas extrañas ─como él se define─ ahora sí se fumó más de la que tocaba y pues cuenta la leyenda que se aventó un peliculón de esos que te cagas.

Yo estoy peleado con Memo desde hace años, yo lo amé por su película «el espinazo del diablo», pero eso fue hace un chingo de años, ¿cuántos?, unos 18 o una mamada así. Luego de eso me tragué todo lo que tuviera la marca de «Guillermo del Toro», le pedí a mi tatuador de confianza que me tatuara su cara en la espalda, yo quería ser como Guillermo cuando fuera grande.

Lamentablemente, al igual que todas mis exnovias Memo sólo vino a mi vida para romperme el corazón y darme puras decepciones: Blade y Hellboy.

¿Pues en qué mierdas pensaba el pendejo ese?, digo, pasar de una obra maestra como lo fue el espinazo del diablo a hacer una película de un negro que persigue y asesina a otras minorías a pesar de que él es negro (una minoría como tal)… Fuck logic, y venga, de Hellboy mejor ni hablemos. Obviamente lo empecé a odiar, quemé todos mis posters de Guillermo y le pedí a mi tatuador que me tachara la cara del pendejo ese.

Viví decepcionado creyendo que Memo sólo era un friki pendejo más y luego me calló el hocico cuando sacó el laberinto del fauno, ¡ufff!, peliculón. Entonces le pedí a mi tatuador que me volviera a restaurar a Memito, I just fall in love again.

Pero Memo es como ese exnovio golpeador alcohólico al que un día perdonas porque te promete que no volverá a tomar ni a agarrarte a chingazos, eso dice porque hablar es fácil, ¿qué hizo Memo?, exactamente eso, volverme a golpear, no un día, sino muchos, un chingo de años me estuvo dando en la madre, sin piedad.

Hellboy 2, Hellboy3, 4, 5, 6, Kung Fu panda, pura mierda. Puto gordo, como anhelé su muerte tantos años, pero no es el típico: «Ojalá que se muera ese pendejo», no no no, para nada, yo lloraba y le pedía a nuestro señor ─Satanás─ que me quitara unos años de vida a mí sólo para que matara a Guillermo de cáncer, diabetes o cualquier mamada, le rogaba y nunca me escuchó.

Luego un día salió la noticia de que Guillermo ya llevaba como 2 años trabajando en la adaptación de «En las montañas de la locura»  de Lovecraft. ¿Qué hice?, lo que cualquier  morrito heterosexual haría: Meterme al baño y masturbarme pensando en Guillermo del Toro.

Por desgracia ese proyecto nunca salió a la luz, no sé qué pasó y no me importa. Sólo sé que abandonó el proyecto y se puso a hacer las adaptaciones de las películas del Hobbit, y pues no mames. O sea, respeto a Tolkien, muy descriptivo para mi gusto, pero vale, lo respeto.  Lo que no entiendo es como carajos cambias a un maestro como Lovecraft por alguien que no le llega ni a los talones, en fin, problemas mentales de directores obesos autistas.

Esa es mi relación con Guillermo del Toro, y no quiero sonar cursi, pero pues yo sí soy mitad vieja y mitad hombre, así que mi lado romántico está excitado por la última oportunidad que le voy a dar a Guillermo del Toro para que vuelva a mi vida, y claro, la mitad hombre está excitado porque va a ver una película de un pescado humanoide encerrado en un laboratorio ultra secreto del gobierno.

¿Qué más podría yo pedir este 2018?

El amor y el agua no tienen forma, sin embargo, los puedes reconocer de cualquier forma, he de allí el título de la película.

Así que ya se la saben mis amados lectores, Efraín pisará las salas del cine este 12 de enero por primera vez en muchos años ─cuatro para ser exacto─. Aquí la pregunta importante es:

¿Quién va a ir conmigo a verme llorar en la sala del cine?

#PeaceOut.

Torito.jpg

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