Ojalá que algún pedófilo se esté cogiendo al malparido de cupido

Ojalá que algún pedófilo se esté cogiendo al malparido de cupido, te habla el rencor al amor que siempre me deja en papel de estúpido. Me cansé de esperar que volviéramos a ser lo que éramos antes, hoy tu silencio se convirtió en tu forma de gritarme que ya no estás, de lo que ya no serás.

Me cansé de hacer el balance de si estoy mejor contigo que sin ti, de hacer las cuentas de lo mucho que me quitas y lo poco que me das, porque en esta encrucijada entre el amarte y el odiarte que llevo dentro, odiarte siempre gana por una letra, por una de mis letras.

Ahora que te has marchado, por favor no vuelvas y, si nuestra separación te hace caer en el camino de los excesos o de los ex sexos, por favor procura no caer aquí, procura caer muy lejos de aquí, cae en algún lugar donde tu presencia deje de revolverme los sesos.

Ahora que te has ido me veo en el espejo y veo el futuro brillante que me augura desde que no me encapotas con tu sombra, me he dado cuenta que disfruto mejor solo, que lo que disfrutaba haciendo tríos entre tú, yo y tu puta indiferencia.

Ahora que ya no estás me doy cuenta del feo vicio que tengo de enamorarme de esas Evas especialistas en la evangelización de evasivas, de las locas, de las más equivocadas de todas las bocas.

No sé cómo es que hemos llegado hasta aquí, pero reafirmo que estoy mejor sin ti, hace tiempo que no me alegraba el hecho de no sentirme tan cansado, tan decepcionado.

No le deseo a nadie una horrible vida a tu lado, una relación como la tuya, un lugar donde a pesar de estar a lado tuyo hablar contigo iba con cargos de tarifa internacional, un lugar donde se ahorraban las cosas que valía la pena decir debajo del colchón sabiendo que tarde o temprano nos alcanzaría la inflación de tu ego.

Perdón por dedicarte esta elegía, pero es mi forma de felicitarme a mí mismo por renunciar a tu pleitesía y, curiosamente, esta elegía vale más de lo que alguien como tú merece, por ende, agradece.

Yo seguiré mi camino, esta adicción, esta tremenda afición a mí, tú sigue Yo seguiré mi camino, esta adicción, esta tremenda afición a mí, tú sigue por allí, lejos de aquí, a donde sea que tu talento te lleve, siempre has tenido fama de ser una catadora de vergas, yo seguiré aquí, sintiendo tanta lástima por el siguiente desafortunado que te pruebe.

Atentamente:

El único miembro del clero a la religión donde se ruega por tu pronta inexistencia.

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