Ojalá que te vaya mal en el amor.

Mal de amores? - Revista Vive

Que te vaya «mal en el amor» en tus 20’s no significa que realmente te esté yendo mal, quiero que analicen a fondo lo horrible que es estar atado a una persona en una edad en la que justamente es cuando menos debes estar atado a las cosas.

Sales con alguien, morreas un rato, van al cine y luego todo se va a la mierda porque descubres que tiene un odio irracional a los gatos, ¿qué haces?, next.

Conoces a alguien al mes, coges, sales con ella a aventarle piedras a los niños de las secundarias, todo va bien, luego descubres que fuma marihuana, ¿qué haces?, next.

Sales con alguien, un faje, ríen, salen a plaza de la tecnología a burlarse de los otakus, luego descubres que ella no ve cine puro puto anime, next.

Sales a una pedilla, no sabes cómo pasó pero conociste a alguien que te la terminó mamando en el baño, salen un tiempo, es divertido, te presenta a su familia pero descubres que son unos conservadores de mierda y ella hace apología a sus creencias, next.

Te manda mensaje una morra que lee tu blog, sales con ella, todo va bien, luego descubres que te quiere meter un dedo en el culo, next.

Al final del día, que te vaya mal en el amor es una forma de descubrir el polimorfismo del mismo, amar no es estar atado a nadie, tener una pareja por mucho tiempo no es sinónimo de nada, así como tampoco otorga seguridad el hecho de que terminen contrayendo matrimonio.

Parte de vivir, experimentar y aprender de esas experiencias, es asumir que este casino del amors la apuesta siempre es: «sé que posiblemente esto no funcione, pero vale, le voy a chingar, porque aunque no valga verga puedo mínimo contar la vez en la que una morra me puso cocaína en la verga, en la que una morra me robó el celular para ver si salía con otras morras o la vez en la que me quedé atrapado en un clóset porque casi nos agarran cogiendo».

Amar no es amar a una persona, las personas se mueren, es bien puñetas amar a una persona, amar es ese sentimiento por todas las experiencias y recuerdos que te otorgan las personas, algunos bien culeros, otros geniales, está en tu inteligencia los criterios con los que juzgas y el balance que alcanzas.

No sea mamón, éntrele a esa persona que se ve rara, total, ¿qué es lo peor que puede pasar?, ¿que nos maten?, pues arre, es mejor llegar a la tumba por una morra loca que simplemente llegar a la tumba con cero historias dignas de haber sido contadas con una caguama en la mano.

Ese consejo te doy, porque bueno, sabes que una verga soy.

No hay nada más punk que amar.

Encularse de alguien rápido no tiene nada de malo o pendejo (siempre y cuando sepas sobrellevar las consecuencias). La vida está muy corta como para no entrarle bien machín a todo. Es mejor decir en tu lecho de muerte «fallé en 627 relaciones una incluso con un transexual», que decir «toda mi vida fui un culo de mierda y me la pasé jugando Free Fire y viendo caricaturas de monas chinas por miedo a que me lastimaran, no seas como yo».

Lo que realmente es pendejo, es ir por la vida dándoselas de rudo y fingiendo ser inmune el amor, andar pregonando con orgullo esas frases tipo «yo nunca me he enamorado porque soy fuerte», «el que se enamora pierde» y bla bla bla, de esas que huelen a puro culo, a miedo. Como si el amor no fuese algo inherente a la condición humana. Como si mostrar dureza fuese sinónimo de ser fuerte, puras mentiras, no hay nada mas punk y rudo que amar con violencia.

Si tanto miedo te da vivir y que te lastimen, recomiendo encarecidamente el suicidio, total, ¿qué es el dolor si no es que un mero mecanismo de evolución y aprendizaje?, no entrarle al desamor es un tipo de ignorancia emocional, saber sobresalir de la forma más sana es un camino hacia la sabiduría.

Morrita de 500 likes

Él la quería a ella, con locura, él mismo podría jurar que la amaba a pesar de nunca haber hablado con ella, tenía una obsesión, a veces incluso soñaba con ella. El problema es que ella era la obsesión de todos, era una morilla de fotos de más de 500 likes y muchos comentarios, todos la chuleaban y le decían que era hermosa en los comentarios de sus fotos. Todos le mandaban mensaje para decirle que querían conocerla «a fondo», todos intentaban engañarla haciéndose los profundos e intelectuales, uno que otro incluso le mandaba fotos de su verga o fotos de sus abdómenes marcados, como si fuera una competencia, una subasta por un poco de su atención. A ella le mandaban tantos mensajes que su celular temblaba más que el vibrador de una cuarentona soltera.

Ella era una morrita con más de 500 likes, él solo era un escritor. Él no sabía hacer otra cosa que escribir, en sus letras había poemas, cuentos y toda clase de textos. Era tanto su amor por ella que empezó a usarla de musa, a crear historias y poemas inspirados en ella, intentar hacer que las letras exhalaran su nombre.

A ella no le interesaba mucho lo que él escribiera, porque ella no usaba sus redes sociales para leer, las usaba para que la admiraran y para compartir vídeos de gatos. Él no tenía ninguna oportunidad con ella, él le ponía corazón a todas sus fotos, a todos sus comentarios, pensó que así era la única forma de hacerse notar, pero la verdad es que un corazón más entre otros 500 se disolvía con facilidad, y a la velocidad en que estos gestos se perdían, también crecía su desilusión.

Un día, cansado de tanto escribirle cosas que ella nunca leía, empezó a escribirle una última poesía, un escrito en el que decía lo mucho que le dolía, lo mucho que lo ignoraba y lo loco que estaba por ella. Pensando que esto le había servido de catarsis y que jamás volvería a saber de ella, tomó la decisión de bautizarlo con el nombre de ella. Eso hizo, lo publicó y para él fue la forma de despedir ese amor.

Ella, que nunca leía sus textos, se sintió atraída pues este tenía su nombre, así que decidió leerlos de pies a cabeza. Ella no sabía si era dedicado a ella o solo era una simple coincidencia, pero de allí en adelante se sintió la protagonista de los textos de él. Decidió leer tantos como pudo, y todos, de alguna forma, la hacían sentir especial, la hacían sentir que fueron escritos para ella. Con el tiempo y sin darse cuenta, cayó enamorada.

Cuando ella se animó a decirle al escritor lo mucho que le encantaba él y lo que escribía, él no lo podía creer, jamás creyó que todo eso que alguna vez le escribió en verdad haya sido leído, se sentía conmovido, fascinado, nuevamente atraído.

Pero a pesar de eso, él no se sentía con la seguridad de estar con ella, pues al final del día ella era una chica con más de 500 likes en sus fotos, todos la querían, todos la deseaban, incluso algunos le mandaban fotos de su verga.

Él, antes de tomar la decisión de arriesgar la vida en la ruleta rusa donde la única bala es el amor, le hizo una pregunta a ella: ¿Por qué yo y no todos los cientos que te escriben mensajes, te chulean e incluso algunos te mandan fotos de su verga?

A lo que ella contestó: Eres tú porque eres el único que ha escrito una poesía que lleva mi nombre.

Él entonces supo que ella siempre fue la indicada, y ellos vivieron felices, tal vez no para siempre, pero sí tanto como pudieron, tanto como letras él pudo escribir, tanto como ella pudo seguir leyéndolas…