Mi hermana y el feminismo

Hace unos años mi hermana llegó corriendo a la casa, llorando y temblando. Al parecer un imbécil la había agarrado del brazo y se la quería llevar, ella logró soltarse y corrió desde la avenida tecnológico hasta la casa (algo así como cuatro cuadras), mi abuela salió al porche y vio como un tipo se le quedaba viendo a la casa y se alejaba.

Muchas personas podrán minimizar lo que sufrió mi hermana, total, no la violaron, no la mataron y no pasó a mayores. Yo también creí lo mismo en su momento, también cometí el error de minimizar algo como eso: «Me alegro que no haya pasado a mayores», pensé. Pero esa actitud también es un error y me tomó mucho tiempo darme cuenta de ello…

Dos años más tarde yo volvía de un entrenamiento de box pues tenía una pelea en la semana internacional de química que se celebraba en mi facultad, apenas entré a la casa mi hermana estaba, al parecer, esperándome:

– Oye, ¿me puedes hacer un favor? – me preguntó.
– Sí.
– ¿Me puedes acompañar a la estación del bus?, te compro unas caguamas.

Iba en silencio caminando a su lado, con un nudo en la garganta, casi dos años después de lo sucedido y ver los ojos de mi hermana me enseñaron mi error. Lo que le pasó a mi hermana le dejó un miedo que en su momento yo jamás pude entender por mi posición de privilegio, un privilegio de género que también conlleva mucha ignorancia. Ella estuvo dos años viviendo en un miedo subrepticio por ser mujer, un miedo que yo jamás pude entender dentro de mi nimia concepción de una realidad que está allí afuera y que debe ser cambiada.

Mi hermana había quedado traumatizada por lo sucedido. Estoy seguro que sintió impotencia y frustración, de forma inconsciente el verme entrenando box le hizo pensar que yo podía ser su protector, se protegió conmigo de una forma silenciosa, sin hacer manifiesto de lo que pasaba por su cabeza o lo que sentía.

Esto me dejó pensando mucho tiempo, y aunque no puedo cambiar el pasado, me hizo entender muchas de las cosas que estoy seguro han pasado miles de mujeres.

Crecí en un seno familiar rodeado de tres de ellas, soy el único hombre en una familia de cuatro, las tres me enseñaron las tres fases de la mujer: Mi hermana me enseñó cómo es una mujer de la cuna a la juventud, mi madre me enseñó cómo es una mujer de la juventud a la edad adulta; y mi abuela me está enseñando cómo es una mujer de la edad adulta a la tumba.

A pesar de eso, no me considero «feminista», nunca me ha gustado etiquetarme a mí mismo como alguien militante de algún movimiento. Sin embargo, entiendo la causa, entiendo lo que piensan y lo que sienten. Tal vez no conozco todos los casos, pero conocer el de mi hermana es suficiente, sé que puede ser igual o peor.

No me gusta ver que contactos y amigos minimicen el movimiento o lo tachen de ser radical en estos días. Es obvio que hay mujeres que lo hacen bien, otras que lo hacen mal, hombres que apoyan de buena forma, hombres que apoyan de la incorrecta, de todo hay en la viña del señor.

Mi carrera en química me enseñó a hacer balances de materia, energía y económicos. Veo el mundo en función de balances y la recuperación de lo que se invierte. Si no entiendes el movimiento míralo en estos términos:

No importa si son mil pesos o un millón de ellos lo que costará reparar estatuas, paredes y la propiedad pública en general. Si esa es la inversión que se tiene que hacer para que mi hermana no vuelva a sentir miedo, creo que vale la pena. Si a ti no te interesa mi hermana, entonces míralo como una inversión para que tu madre, tu hija, tu novia o tu esposa no tengan que pasar lo mismo que mi hermana o lo que han pasado miles de mujeres allá afuera, sencillamente para que ninguna mujer vuelva a sufrir miedo.

Respetar a las mujeres y sus ideologías no te hará menos hombre. Debemos de agradecer que a pesar de los abusos, ellas han optado por buscar justicia y no venganza, porque de lo contrario, esto sería mucho peor.

Esperemos y no tenga que llegar ese día: un martes cualquiera a las 3:45 de la tarde, un día en que recibes una llamada y te dicen que tu madre, tu hermana o tu novia ya no podrán volver a casa.

Ese día te darás cuenta y aprenderás del error como yo lo aprendí al mirar el miedo en los ojos de mi hermana. La diferencia es que tú ya no tendrás unos ojos que mirar.

Mejor aprendamos el día de hoy, para que no sea el mañana el que nos enseñe.

Eso, lamentablemente, es todo lo que tengo que decir y lo último que diré sobre el tema. Tal vez no esté allá afuera acompañando el movimiento, pero las acompaño en pensamiento y corazón.

Quiero creer que estas palabras llegarán a más de uno y lograrán hacerlos reflexionar sobre lo que está sucediendo y lo que se intenta lograr.

¿Por qué a las mujeres les gustan los cabrones y pendejos?

Chicas, ¿nunca se han preguntado por qué muchas cometen el error de sentir atracción por los chicos malos?, a casi todas les pasa en algún momento de su vida: Hombre fuerte, alto, golpea todo lo que se mueve, fuma foco y es tan pendejo que es imposible que pueda hablarte algo interesante, al menos no más allá del nuevo cambio de aceite que le hizo a su carro o del juego de llantas que están en oferta en Coppel. Mientras tanto, ¿tu entrepierna?, las cascadas del Niágara, enloquecida por ir y arruinar tu vida.

Hay tres tipos de mujeres para afrontar esta situación:

Está la mujer que entra a la relación, es golpeada y aprende de sus errores, nunca se vuelve a meter con un pendejo de este tipo. Bien por ella.

Está la mujer que entra y se vuelve adicta a los drogadictos sin futuro, es masoquista, nunca aprende y nunca cambiará, está destinada a ser embarazada y abandonada.

Por último, está la mártir, la que piensa que su misión en la vida es cambiarle la vida a este tipo de hombres, la que piensa que una relación es un proyecto de labor social. Tiene el mismo destino que la segunda, la diferencia es que esta lo hace con una fe ciega. Su religión son los hombres pendejos, piensa que en la otra vida Dios le dará las gracias, o piensa que realmente está salvando a un Steve Jobs o un Tesla del mundo de las drogas y el licor barato.

Saben que soy un hombre de ciencias, más que aceptar lo obvio, me gusta preguntarme: ¿Por qué pasa esto?, ¿es que algunas sólo toman malas decisiones o hay un trasfondo que no estoy viendo?, aunque la química es mi especialidad, creo que aquí lo mejor será argumentar con historia y antropología, ya que, pocas explicaciones puede dar la química (por ahora).

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Lo crean o no, sí hay teorías y estudios que pueden dar justificación a esto. Hace muchos años la sociedad no era tal y como la conocemos ahora, estábamos llenos de vellos y no teníamos desarrollado un sistema de transmisión de cultura tan avanzado como el que tenemos hoy.

Antes de que surgiera la primera división del trabajo debido al desarrollo de la agricultura, el nacimiento de la sociedad y su trabajo colaborativo para la supervivencia. El hombre se dedicaba principalmente a la caza y a la recolección.

El hombre era el cazador y la mujer se dedicaba a cuidar a las crías (o recolectar). Esto es algo que modificó seriamente la fisiología, tanto del hombre como de la mujer. Por ejemplo, un cazador tenía que ser fuerte, tener musculatura, resistencia física, ser ágil. ¿Quién iba a ser el mejor cazador?, indudablemente aquél más astuto y con mejor condición física.

El problema es aquello que siempre ha tenido el hombre con la palabra «equitativo», así como un buen cuerpo te ayudaba a sobrevivir en el mundo arcaico, también te volvía un hijo de puta con los otros de tu especie. Si yo soy el más fuerte y el que más ha aportado en esta cacería, ¿por qué debería ceder alimentos a los otros imbéciles?, y bueno, de allí el origen de los vergazos que nos siguen acompañando en nuestros tiempos. De hecho, cuando nace la agricultura y con ella el concepto de «abundancia», esto se convierte no sólo en chingazos, sino también en el nacimiento de la esclavitud de algunas razas, pero esa es otra historia…

El hombre fuerte pasaba por encima de los demás, lo que a la larga lo convertía en el líder, el macho alfa. Caso curioso, la mujer ya había desarrollado un mecanismo genético para aparearse con estos seres. Si un hombre por ser alfa puede golpear a los demás y también ser un buen proveedor, obvio que le voy a dar mi flor en aras de mantenerme con vida, no vaya a ser que también me mate.

Todavía más curioso, la mujer antes no había desarrollado la selección del macho. De hecho, una de las posibles explicaciones para que el orgasmo femenino sea más prolongado y tarde más tiempo en alcanzarse, reside precisamente en esa época cuando la mujer no seleccionaba al macho, me explico:

La anatomía y fisiología antes de la bipedestación era diferente, los hombres y las mujeres andaban en cuatro patas. Esto hacía que la hermosa vagina de la mujer estuviera expuesta durante la ovulación, hinchándola, poniéndola más rosa y babeante. Además, se especula que las fosas nasales del ser humano (mucho más grandes en aquellos tiempos), tenían capacidades más interesantes que las actuales, olfatear feromonas, etc. Vaya, un comportamiento más primitivo.

A pesar de eso, los machos no tenían una estructura social tan avanzada, y como dije; la hembra no escogía al macho, sino que en su época de celo, se comportaba como otras especies, es decir: Armaba un bukkake vaginal, que le entre quién quiera y pueda, el mejor esperma se lleva la copa del torneo.

Por eso se cree que el pene más largo era el que triunfaba (algo que los hombres todavía tienen en su mentalidad), y de hecho, por eso el glande tiene esa forma. Al realizar el movimiento de copulación (mete y saca), el hombre con la forma del glande podía «barrer» al exterior de la vagina el material genético de otros machos. Es obvio que un pene grande y con esta forma tenía más oportunidad de triunfar.

Por eso la relación sexual en nuestra especie es tan diferente en el hombre y la mujer. El hombre está diseñado para aparearse muchas veces en poco tiempo, la mujer, al igual que otras especies; fue diseñada para estar en cuatro patas y recibir el esperma de muchos en aras de mantener el ritmo de reproducción en regla, he de allí que el orgasmo tarde más en alcanzarse (algo que seguro está emocionando a más de una mientras lee esto).

Como sea, cuando el hombre empieza a caminar en dos patas. La cosa cambia, se oculta la vagina y vuelve menos obvios los ciclos de ovulación de la mujer, ahora debemos adivinarlos. Y no sólo eso, cambia la fisiología del humano, el cerebro se hace más grande, inventa las herramientas, etc. El sexo pierde tanta importancia, y el uso de la inteligencia encuentra sus albores.

Es aquí donde de forma contradictoria la violencia pone al macho alfa como el más importante de la manada, y ahora, con la nueva capacidad cognitiva tanto del hombre como de la mujer, esta última se puede dar el derecho de seleccionar al macho con el que mejor le va a ir en su vida (la vida del hombre antigüo, claro está). Esto último es teoría, así como también el macho podía abusar de otros machos, es obvio que también abusó de la mujer y la relegó a la posición que tuvo muchos años (nacimiento de inequidad de sexos y que actualmente el feminismo intenta reparar).

Pasaron los años, este pensamiento y comportamiento se sembró en el material genético de la especie. Haciendo que día a día salieran más niños, cada vez más fuertes y cada vez más violentos, algo que seguro se debe a los excesos de testosterona que se debían tener para producir musculatura y una obvia superioridad física ante los demás.

Sin embargo, entre los hombres también nacieron algunos que eran más inteligentes. Ellos, al darse cuenta que no podrían contra el macho alfa, empezaron a ingeniar formas para reproducirse, desde matar al alfa en una ingeniosa trampa, hasta cortejar a la hembra con cosas más ingeniosas que un pene largo y la cabeza de los otros machos.

Esto permitió que la raza avanzara tanto en inteligencia como en desarrollo físico. Esto ha seguido por los años, ha generado guerras, genocidios y batallas sin sentido.

El día de hoy el hombre todavía busca cualquier razón para agarrarse a chingazos, todavía piensa que debe tener un pene largo y que debe matarse en el gimnasio para llamar la atención de la hembra. El problema de estos individuos es que son estúpidos y el futuro de la humanidad en sus manos no tendría… Futuro.

Por otra parte, el hombre intelectual sigue en la biblioteca volviéndose un erudito y buscando la forma de transmitir su material genético, ya sea por su inteligencia, o erradicando la nula oportunidad que tiene el «alfa» con sus músculos, sus selfies y sus bebidas de proteína.

Por suerte la mujer también es igual o más inteligente que el hombre (por mucho), esto hace que ya no todas tengan el pensamiento primitivo/genético de querer copular con el más fortachón. Ahora, con el uso del razonamiento se están dando cuenta que el intelectual es el futuro de la humanidad, y que es mejor darle las nalgas al inteligente que al pendejo fuerte, total, ya no estamos jugando a correr detrás de venados o agarrarnos a vergazos con un mamut. Ahora el que es más inteligente es el que domina el mundo, de una u otra forma. La sociedad actual está levantada sobre los grandes genios de la historia, no sobre los que pueden hacer más repeticiones con mancuernas.

En conclusión: Algunas mujeres sienten atracción por hombres malos porque todavía tienen material genético que debieron haber perdido hace tiempo. La única forma de solucionar esto es que seas consciente de tu error, analices el problema y sepas que lo mejor es entregarle tu amor a un hombre inteligente, así tu hija o hijo tendrán mejor material genético y con el tiempo (y tus enseñanzas) no cometerán los mismos errores.

Es decir, la mejor forma de mejorar tu especie es metiéndote conmigo. A huevo, no iba a perder la oportunidad para echarme flores, me amo.

Eso ha sido todo, espero y haya sido instructivo esto. Deja de meterte con drogadictos violentos, no te van a llevar a ningún lugar, deja de meterte con mamados huecos, no te van a llevar a ningún lugar, yo te prometo la gloria y la soberanía del nuevo mundo que voy a levantar.

Te amo, sólo velo por tu bienestar.

Saludos.

El extraño caso de Sonia: La mujer asesina y la extraña pelea de sexos fuera de lugar.

Recuerdo que una vez una exnovia mía me dio unos vergazos porque pensó que le ponía el cuerno. No cachetadas, vergazos de verdad, puño cerrado y toda la cosa, bien conectado, estaba loca la pobre —me gustan así—. Me sentí triste y me dieron ganas de darle unos vergazos, por suerte, soy una persona con educación y un cerebro tan rápido que cuando el mismo se mueve puede hacer temblar al suelo. Me percaté que darle la verguiza de su vida no me iba a otorgar ningún beneficio, ¿para qué?

Luego recordé que mi IQ desborda la campana de Gauss, así que fingí perdonarla y luego me las ingenié para ponerle el cuerno y dejarla traumada de por vida. Cuando terminamos le conté todo y le recordé las muchas veces que me la chupó después de que yo tuviera relaciones con la mujer que ella más odiaba en toda la tierra (le dije fechas y toda la cosa). Nada más sensual que conviertan tus pesadillas una realidad, algo que, para ser honesto, es mucho mejor que andar tirando vergazos. La venganza es un placer delicioso, y más si eres paciente, algo que por cierto se me da muy bien.

Y bueno, esto me hace reflexionar: ¿Por qué las personas se matan por amor?, digo, hay muchas formas de sacar el odio que llevas dentro, el rencor, la impotencia, ¿pero tirar cuchillazos?, es lo más bajo en la escala, solo demuestra tu falta de imaginación.

No se me hace interesante la noticia de la chica que acuchilló a su novio, se me hace burda. Pero más aburrido es el debate que sacaron para volverlo tema de sexismo.

¿Qué tiene qué ver el machismo y el feminismo en todo esto?

Por allí escuché a feministas con oligofrenia que esto es derivado de la sociedad machista, tremendo argumento, se me quemaron las pestañas de tanta luz que desborda el razonamiento del feminismo moderno. Siguiendo la misma lógica, todo es machismo. De hecho, tragas por el machismo, tienes internet por el machismo, tienes energía eléctrica en tu casa por el machismo, ¿cuántas cosas no se han hecho en la tierra por hombres?

Yo digo que antes de empezar a plasmar sus posturas sexistas en las redes sociales, mejor se hagan la siguiente pregunta: ¿Esto hace reír a mis contactos o aporta algo realmente a la causa?, y en caso de que sea algún argumento: ¿Estoy usando la lógica detrás de él?

Es muy fácil estar tildando a un género o una situación sin tomarse la molestia de razonar. El día que empiecen a pensar, tal vez (y sólo tal vez) llegarán a un nivel elevado de conciencia, uno en el que yo ya estuve hace mucho, y se darán cuenta que no todo gira en esa estúpida y eterna pelea de hombres y mujeres.

El otro día mi terapeuta me contaba que por su trabajo tiene que tratar a muchos criminales, entre ellos tiene un pedófilo al que le encantan las niñas de un determinado rango de edad, una víctima muy específica, y entablamos conversación:

—A mí lo que me sorprende es que la sociedad piense que esta persona es un loco o un enfermo mental, ¿puedes creer hasta qué punto es la percepción de la sociedad?—  dijo.
—Lo que las personas no saben o no quieren entender, es que no se trata de mala educación, no se trata de calles inseguras, no se trata de sexismo, se trata de… —dije.
—Naturaleza humana —agregó

Me alegré de que mi terapeuta tuviera tres dedos de frente, al menos  es obvio que se necesitan para tratar a una persona de mi tremendo calibre, este puto Dios disfrazado de humano.

Es difícil aceptar estas cosas, pero hasta que no entiendas que un día tu abuelo puede violarte, que tu madre puede asesinar, que tu hermano puede violar niñas… Hasta que esa idea no nazca en tu cabeza… no serás libre.

De momento, como puto subnormal, está bien que sigas viendo peleas de género en todos lados donde realmente no las hay, digo, de no tenerlas, ¿para qué vergas tendrías cuenta de Facebook?

Sin más que agregar, se despide su humilde servidor, también conocido como la segunda venida de Jesucristo a la tierra.

—¿Por qué las personas se matan por amor? —le pregunté a mi cerebro.
—No matan por amor, matan por ser gente —me respondió.

Sonreí, le di gracias y me comí una lata de atún como agradecimiento. El Omega-3 del atún siempre le ha gustado mucho. Fue feliz y yo fui feliz, seguimos scrolleando el inicio de Facebook, luego nos quedamos viendo memes de gatos toda la noche…