Cicatrices #8M

En lo personal me da mucha pena y vergüenza ajena ver al gobierno y voluntarios limpiando los graffitis y demás secuelas al día siguiente de la marcha del #8M, cada año es lo mismo desde el 2019, y cada año vuelven a intentar mitigar los daños, a intentar ocultar lo que pasó.

El cuerpo humano, cuando sufre una herida de la cual no se puede recuperar tan fácil, genera cicatrices, si bien el daño queda la mayor parte del tiempo reparado, la misma conlleva un aprendizaje. La cicatriz de la vez que te quemaste jugando con fuego deja una lección de que no debes jugar con fuego. La cicatriz no es otra cosa que sabiduría, una forma de recordarte que, a veces, cuando las palabras y las advertencias no funcionan, el dolor es el único maestro.

Cuando los monumentos, palacios y demás efigies que hay allá afuera a los que la sociedad les ha otorgado un valor sufren estos daños, lo mejor es que se queden así de por vida, porque si por ignorancia fueron levantados, con conocimiento y protesta es que los mismos son derrumbados. Cuando el palacio de un gobierno sigue de pie aún y cuando los ciudadanos son los que caen, no es raro que la sociedad responda queriendo derrocar las estructuras de poder y las efigies que nuestros antepasados levantaron con la esperanza de que el mañana fuese mejor, aún y cuando, como sabemos… no lo es.

Si tienes el mínimo de empatía, pasa un día feliz por una de esas figuras llenas de cicatrices, te aseguro que con el tiempo, y debido a el cómo te hará sentir ver dichos monumentos, empezarás a desviar la mirada, no porque quieras ignorar lo obvio, sino porque ver tantas cicatrices en un monumento, te hará recordar lo mucho que ha sufrido esta sociedad, todo un género.

Cuando las personas empiecen a querer dejar de ocultar esas cicatrices, notarás que más que ver lo obvio, las paredes de los palacios se transforman en espejos, de lo mal que has hecho, de lo mal que he hecho, de lo mal que todos hemos hecho. Desde las acciones pequeñas, hasta permitir que gobernantes déspotas y negligentes no hagan nada al respecto.

El dolor siempre es el mejor maestro, y ocultar las cicatrices no es otra cosa que decir que quieres ignorar aquello que otras personas te están enseñando, te debe doler, pero sólo aceptando los hechos es que podrás irte de esos lugares con mucha más sabiduría que sólo rumiar.

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