Dedicado a la dama del pensamiento crítico, la cual parece haberse tomado unas vacaciones.

Anonymous regresa en pleno COVID-19: amenaza con exponer red de ...

Alguna vez dijo el gran prodigio al que tanto admiro, Pascal: «Tout le malheur des hommes vient d’une seule chose, qui est de ne savoir pas demeurer en repos, dans une chambre», dicho mal y pronto en el hermoso lenguaje del Quijote: «Todas las miserias del pinche hombre se derivan de no ser capaces de permanecer sentados solos en una pinche habitación».

La cantidad excesiva de Tik-toks, las noticias falsas, las personas que no creen en el COVID, las personas que piensan que Elon Musk es un Illuminati, la gente que sin entender el contexto de Anonymous anda opinando sobre seguridad informática y todas esas cosas que podrían hacer una lista interminable, son cosas que… pues me preocupan.

Hace años que odio a la humanidad y por alguna extraña razón sigo estudiando como un enfermo para intentar dejar un mundo mejor antes de partir, un mundo que seguro no disfrutará ninguno de mis hijos no natos, esos hijos no natos ya sea por asocial, ya sea porque me enamoro de puras mantis no muy religiosas (herejes) o ya sea porque a estas alturas ya me gasté todos los regalos nupciales en pornhub.

Lo cierto es que estoy muy a favor de todo lo que dijo Pascal, aunque vengan los niños de Ortega y Gasset a decirme que yo soy un pecador por citar a los prodigios excomulgados del pensamiento crítico de mis contemporáneos, yo me sostengo, firme a mis creencias paganas y a venir a decir frente a mis cientos de lectores que este mundo está lleno de pendejos y que parte de la culpa es que la materia gris que se supone traen detrás de esas frentes un tanto pequeñas sigue brillando por su ausencia. Y mira que no soy fan de la frenología, pero de vez en cuando «frentes pequeñas» o «molleras sumidas» dicen más que mil de mis palabras.

Parte de los males que hoy vemos en los noticieros y la desinformación que veo se promulga en cada muro, no es otra cosa que un derivado de esas personas que al no tener nada en qué ocupar sus ineficientes cabezas piensan que venir a Facebook a hacer un performance de ignorancia los enaltece en alguna forma, maldito sea el día en el que las reacciones en una publicación le enseñaron al cerebro a producir neuroquímicos que otrora sólo se producían cogiendo o haciendo algo destacable, maldito sea el día en que entramos a la era de la promiscuidad neuroquímica.

No me malinterpreten, no voy contra el hedonismo del hombre, esto es una crítica a lo sencillo que para algunos puede ser el hecho de alcanzar la felicidad a través de cosas tan pendejas como la desinformación, las creencias estúpidas o el desplaye de talentos en una red social que morirá tan rápido como lo hizo snapchat.

Hoy en esta época de desinformación, la falta de pensamiento crítico salió a flote y evidenció lo laxa que ha sido la educación de muchos en todos los sentidos, ¿seis años de primaria?, ¿tres de secundaria?, ¿tres de prepa?, ¿cuántos de universidad?, yo no veo nada, yo veo ingenieros que se tragan lo primero que leen, madres solteras publicando falsas explosiones de misiones espaciales, falsas noticias de seguridad informática, escarnio a todo aquello que no entienden en forma de meme. Dios mío, son tan desagradables pero a la vez siento una genuina envidia al saber que «la verdad» para algunos se obtiene de una imagen en Facebook y no de estudiar realmente las cosas.

A todo ustedes, felicidades por estar todos pendejos, siento una genuina admiración y he dejado de lado creer que admirar a los científicos, los periodistas buenos, los escritores, comunicadores, filósofos o demás entes valga la pena, lo de ahora es un puto meme o un «abro hilo» con información que no sólo peca de lacónica, sino de sesgada.

A los demás que siguen en su crisis de ansiedad en cuarentena y que sienten que se quedan sin energías, recordar las palabras de mi gran maestro G. Orwell referidas al encierro en su ensayo sobre los albergues:

«Solo los hombres cultos, que encuentran consuelo en su interior, pueden resistir el encierro».

Resistir, yo sé que es difícil, pero resistir, sigan leyendo, sigan aprendiendo, sigan usando esa cabeza para ser escépticos de su propia contraseña de Facebook y procuren no arrancarse la verga en xvideos.

Los quiero, seguimos en contacto.

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