La importancia de la ciencia y la cultura en la sociedad de los niños perro.

Les voy a contar una historia cuya línea entre lo hilarante y lo increíble es muy tenue. Se la he contado dos veces a un amigo cuando tomamos caguamas y siempre que se la cuento se caga de risa porque el nivel de estupidez en las personas a veces supera las inexistentes expectativas que tenemos del mexicano promedio:

Cuando estaba trabajando para ahorrar para la universidad (algo de lo que me arrepiento, en la universidad te encuentras gente igual o más pendeja), pasé por muchos trabajos de todo tipo. Entre esos lugares fui a parar a un empleo como diseñador en manufactura y seguridad industrial. Al principio inicié en el taller, pero con el tiempo y debido a mis increíbles conocimientos de matemática elemental (saber dibujar triángulos), terminé yendo a las industrias de Chihuahua y hablando con los ingenieros a cargo de proyectos para el diseño de guardas de seguridad (lo que evita que los maquileros metan las manos en lugares donde creen que es buena idea meterlas, o incluso donde meten la mano a propósito para perder un dedo y cobrar una cuantiosa incapacidad laboral).

Muy bonita la historia de superación, sin embargo; lo quisiera o no, tarde o temprano tenía que pisar el taller, y ese lugar era oscuro, un lugar donde el ingenio y la cultura brillaban por su ausencia. No quiero que me malinterpreten, nunca he odiado de manera genuina a una persona por su ignorancia, creo que mi labor como una persona educada (y sensual) es, valga la redundancia: educar. Me lo enseñó mi padre Víctor Hugo en Les Misérables:

«A los que ignoran, enseñadles todo lo que podáis; la sociedad es culpable de no dar enseñanza gratis: es responsable de la noche que produce. Esta alma está llena de sombras, y allí se comete el pecado. El culpable no es quien ha cometido el pecado, sino aquél que hace la sombra».

Pero a veces la tarea es muy jodida, incluso si tratas con todas tus fuerzas no juzgar a las personas que pecan en demasía en aquello de ser unos completos pendejos, siempre te queda el sabor amargo de tener que tratar con esas personas, más aún cuando son acérrimos partidarios de mantener sus creencias estúpidas independientemente de las pruebas. Pero vale, estoy divagando y ahogándome en el odio…

En plena época navideña surgió el tema de la decoración, los miembros del «equipo» de trabajo habían propuesto decorar con luces, esferas, imágenes de Diosito, etc. Lo de toda la vida. Yo ya me había convertido en la persona a la que le preguntaban cualquier duda sobre el mundo y la tecnología (pues al parecer era la única persona que sabía leer y que había hecho algo más importante que estar todo el puto día pegando a la TV viendo fútbol). Esto hizo que avanzada la conversación en el tema de la decoración un miembro me preguntara lo siguiente:

– Mijo, ¿por qué las imágenes esas de la nieve son tan raras? – preguntó.
– ¿Raras?, ¿a qué se refiere? – le contesté.
– Sí, con picos y toda la cosa…
– ¡Ah!, ¿habla de los copos de nieve?
– Simón.
– Bueno, pues en general es por los puentes de hidrógeno. Cuando disminuye la temperatura, a nivel molecular las partículas disminuyen su velocidad, y dado que el movimiento es menor. Las moléculas se «abrazan» las unas a las otras, y pues en general el agua en ciertas condiciones forma cristales en forma de hexágonos y bla bla bla […]

Es cierto que explicar la forma de los copos no es fácil, mucho menos si no sabes a quien le estás explicando, y aún menos si estás manejando una peligrosa sierra de banco o alguna otra maquinaria que te puede cortar una mano. Pero, independientemente del intento por esclarecer las dudas, él replicó:

– Chingao’, ¿pero por qué la dibujan así si yo veo puros puntitos blancos?
– Bueno, eso es por la escala. Si usted usa un microscopio puede ver la forma más nítida. No siempre se ve la estructura, pero muy de vez en cuando caen copos gigantes que sí tienen esa forma. Por lo general con el microscopio sí podrá observar ese patrón.
– ¿Con un qué, mijo?
– Un microscopio… – Dije, ya con nerviosismo y consciente de la dirección de la conversación.
– ¿Y eso cómo funciona o cómo está el rollo?
– Pues son aparatos que sirven para ver cosas pequeñas. Microbios, algas, micro-estructuras, etc.
– ¿Puede ver todo?
– Pues no, realmente tienen un límite, más que nada por temas físicos de la luz. En la actualidad se podría decir que «es imposible» ver átomos y esas cosillas, al menos con los ópticos. Hay otros que tienen más resolución para otras escalas y los electrónicos, bla bla bla […]
– ¿Los átomos?, ¿esos qué son?
– … Son unas «bolitas» que forman toda la materia a gran escala que conocemos. Unas bolitas que tienen más bolitas girando y que […]
– ¡Ah, no mame!, a mí se me hace que me está contado puras pinches piñas.
– No, el problema es que no los podemos ver y no suena tan «obvio» entender el concepto, pero es un concepto que viene desde la época de los griegos, si usted se pone a partir una migaja de pan […]
– ¡Nah mijo!, puras mamadas, mejor siga jalando.

Cualquier persona sana le habría metido un vergazo en el hocico a ese pendejo. Yo, en mi papel de beato, supe perdonar la ignorancia ajena como siempre. Pero esto no es lo que me hizo ver un foco rojo en la ignorancia del mexicano adulto promedio, y tampoco lo que me hizo hervir la sangre. Pasados unos días entablamos otra conversación:

– Oiga mijo, ¿y apoco sí sale tanto porno en el interné?
– Sí, y de todos los géneros: Lesbianas, gays, zoofilia, pedofilia, etc.
– ¿La zoofilia es la que es con perros?
– Pues con animales en general.
– Sí mijo, sí conocía de eso. Allá en mi rancho había una niña que tenía un perro, de esos grandotes, y se la pasaba cogiendo con el perro, le gustaba a la cabrona.
– ¿Neta?
– Sí, pero haga de cuenta que pasaron los meses, y la niña al ratillo andaba en barandales (embarazada), todos se andaban preguntando quien era el padre, no me lo va a creer mijo, pero cuando dio a luz sacó un niño mitad perro y mitad humano, tenía manchitas y toda la cosa.
– …
– Se lo juro por la virgencita, yo lo vi con mis propios ojos.
– Wow, increíble, ¿qué loco verdad?
– Sí, pinche vieja caliente tuvo un niño perro, creo que lo mandaron a matar o algo así.

Nunca he sido de las personas que ponen en evidencia las mentiras de otras personas, me gusta que le hagan a la mamada y así clasifico a los pendejos. No me servía de nada confrontar a ese tremendo hijo de puta, ¿para qué?, ¿qué gano?, vivan los niños perro, abajo la teoría atómica.

En mi vida me he topado muchos pendejos así, desde personas que piensan que hace daño meter metales al microondas, gente que cree que las nubes son vapor de agua y fanáticos religiosos que juran que los fósiles de dinosaurios son una prueba de Dios a nuestra fe.

En situaciones como esta, la ciencia toma un papel importante. ¿Cómo es que estas personas han llegado tan lejos en su vida?, si lo piensas a fondo pudieron haber muerto por cualquier pendejada. Son el tipo de personas que meten la verga en la licuadora sólo porque les pareció buena idea, son el tipo de personas que toman pinol cuando se acaba el alcohol en la fiesta («este pinol algo debe tener que nos ponga igual de locos»).

Algo ha hecho mal la sociedad y esas personas siguen allí, proliferando. Algo las ha estado protegiendo de su propia extinción, son un peligro tanto para ellas como para los demás. Debemos educar a estas personas, aunque se rehúsen y juren que los niños perro existen. No podemos permitir que sigan así, nuestra tarea es educarlos, y si es necesario: Hacerlo a punta de chingazos, aprendes o hay tabla.

Siempre compartan conocimientos, escriban un blog, abran un canal de youtube, hablen en la peda de los libros que han leído, la luz de las estrellas o del materialismo histórico. Me importa un carajo en qué sean buenos, sólo compartan todo lo que sepan, hagan que la gente se interese en temas para que así crezcan y a la larga crezca más este país repleto de gente que cree en los niños perro o que las nubes son vapor de agua.

Si a tus «amigos» les molesta que hables de libros, ciencia, poesía o cualquier cosa te apasione, entonces no son tus amigos. Mándalos a chingar su madre y consigue otros. Esa clase de personas son la razón de que haya gente creyendo en los niños perro o cuestionando la existencia de los átomos, eso me hace enojar.

Esos «amigos» no valen tanto la pena, ¿prefieres juntarte con gente que sólo hable de sexo y más alcohol o prefieres tomar con alguien que te enseña cosas nuevas?, puta mierda de sociedad, puta normalización de la ignorancia, no sé el porqué está tan estigmatizado leer y el no ser un pendejo te genera peores miradas y tratos que a los leprosos.

Eduquen a la sociedad, divulguen ciencia, sean mejores, sean casi tan chingones como yo… En fin, esta historia ha terminado, así, dramática y tajante. Tal y como la cruel sociedad acabó con la vida de aquél pobre e inocente niño perro.

Un comentario en “La importancia de la ciencia y la cultura en la sociedad de los niños perro.

  1. Gracias por el texto, me hizo reir y me hizo recordar mis propias vivencias y pasar el rato quetengo despues de la comida mientras los compañeros de oficina escuchan su puto regueton.

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