Libros que tienes que leer: Sobre el arte de contar historias de Horacio Quiroga, consejos para escribir relatos.

De Horacio Quiroga se puede decir mucho, su recopilado más conocido, Cuentos de Amor de Locura y Muerte, es una obra maestra de la literatura universal. Sin embargo, esta obra y otros recopilatorios de cuentos, han eclipsado a una obra que pareciese solo es conocida entre los estudiantes de la facultad de filosofía y hierbas. Estoy hablando de: Sobre el arte de contar historias (1922-1930).

Este libro es una recopilación de ensayos realizados con la finalidad de instruir al lector en lo que Horacio considera el arte de contar historias. Cabe destacar que todo está enfocado a la composición de cuentos, y no de novelas ─dos artes completamente distintas─.

Esta reseña pretende resumir parte de lo que Horacio manifestó en dichos ensayos. Dado que es un libro didáctico, creo que no hace falta mencionar que aquí no hay spoilers. Sin más que agregar, vamos a ello:

1.- Manual del perfecto cuentista.

En el primer ensayo, Quiroga hace una observación muy ─desde mi punto de vista─ acertada: El cuento, al igual que el soneto, se inicia por el final. Él pone el ejemplo de que ha visto a amigos suyos llorando (literalmente) y quebrándose la cabeza por no saber cuál es el final, o de tenerlo, no saber con qué frase termina el cuento.

No emprender el viaje si no se tiene un rumbo fijo, creo que es uno de los mejores consejos que tienen muchos escritores.  Y como dice Quiroga: «Tener un inicio no es una tarea elemental».

En este consejo, amplia diciendo que un cuento debe terminar con una frase breve y hace especial hincapié diciendo, que si son exclamaciones, es mucho mejor: «¡Estaba muerta!», «Nunca más volvieron a verse» y «Sólo ella volvió el rostro», son solo unos ejemplos.

Otro aspecto es relacionar el inicio con el final.

Si el cuento comienza con: «Silbando entre las pajas, el fuego invadía el campo, levantando grandes llamaradas. La criatura dormía…».

Un buen final sería: «Allá a lo lejos, tras el negro páramo calcinado, el fuego apagaba sus últimas llamas…».

Otro de los consejos, es que una vez planteado el final, el inicio sea lo suficientemente claro como para sembrar la duda. Es bueno entrar de lleno a la historia o tener un pequeño preludio, pero debe sí o sí poseer la suficiente fuerza para sembrar la duda.

El ejemplo que plantea Quiroga como un buen inicio, es el siguiente: «Como Elena no estaba dispuesta a concederlo, él, después de observarla fríamente, fue a coger su sombrero. Ella, por todo comentario, se encogió de hombros».

¿Quién era Elena?, ¿Qué cosa no le concedió Elena?, ¿Por qué la observó fríamente?, son tan solo algunas preguntas que se puede plantear el lector con un solo párrafo bien estructurado que siembre dudas a diestra y siniestra.

Por último, empezar cuentos con: «Érase una vez…» o «Había una vez…» no evocan ninguna duda ni sentimiento a primera instancia, evitarlas es crucial desde el punto de vista de Quiroga.

2.- Los trucos del perfecto cuentista.

En su segundo ensayo trata todo el tema del color en el cuento. Para entender esta idea lo mejor será poner como ejemplo el relato de ambiente.

Si pretendes escribir una historia donde la acción se desarrolle en una funeraria, algún navío o donde el protagonista ejerza una profesión, estás usando un «ambiente». Sin embargo, la forma de darle color es a través de lo que Quiroga denomina «folclor».

Conocer la jerga que se usa en la funeraria, la estructura de la funeraria, datos sobre el proceso para embalsamar, maquillar cadáveres o cualquier dato relacionado a este ambiente, es lo que, en efecto; brinda un color a la narrativa del relato.

Prescindir de ellos hace del cuento algo insulso y que puede llevar a efectos adversos sobre el ambiente en el que el lector debe verse inmiscuido para sentir empatía por los personajes o sentirse atrapado por los escenarios ficticios.

3.- Decálogo del perfecto cuentista.

Esto ya no es un ensayo  pero es el más famoso de sus textos de «divulgación literaria», son los diez mandamientos que Quiroga plantea para que te desenvuelvas de una forma más amena y adquieras ciertos hábitos que él considera importantes, a continuación te los enumero:

  1. Cree en un maestro ─Poe, Maupassant, Kipling, Chéjov— como en Dios mismo.
  2. Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes con dominarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
  3. Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
  4. Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con el que lo deseas. Ama a tu art como a tu novia, dándole todo tu corazón.
  5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas, En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
  6. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: «Desde el río soplaba un viento frío», no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
  7. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuentas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
  8. Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
  9. No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego, si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
  10. No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento.

De este libro es lo más importante que podemos rescatar, todavía quedan algunos ensayos más: La retórica del cuento, la profesión literaria, los intelectuales y el cine; y ante el tribunal.

De ellos solo retórica del cuento tiene algunos consejos sobre lo que él considera retórica y su aplicación en el desarrollo de una buena narrativa.

Sin embargo, si yo te contara lo que allí se trata sería buena persona y no te estaría dando un motivo para que leas el libro y lo tengas presente en tu formación, claro, si es que ese es tu deseo.

Sin más que agregar de momento me despido.

Saludos.

Por cierto, recuerda que puedes seguir la página de Facebook para estar al tanto de nuevo contenido de reseñas, ensayos, consejos para escribir o lo que me salga de los huevos, que total, es mi blog, yo decido que se pone aquí.

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