De Pink Floyd a los molinos de viento.

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Hice una encuesta en Facebook para ver cuál guitarrista les gustaba más: David Gilmour o Syd Barrett. No sé amigos, debo decir que aquellos que votaron por Syd me tienen algo sorprendidos, ¿cómo prefieren a Syd sobre todo el aporte que hizo Gilmour hacia Pink Floyd?

De hecho me parece que hasta desconocen de lo que hablamos. Syd Barret solo tocó en dos discos de Pink Floyd: Piper at the Gates of Dawn y A Saucerful of Secrets. Las drogas lo destruyeron y no se volvió a saber más de él (gracias a Dios).

Ambos discos son rock psicodélico, ¿los han escuchado?, ni parece que estés escuchando a Pink Floyd, debido a la sencilla razón de que Pink Floyd marca historia hasta que entran de lleno a lo que les corresponde: Rock progresivo y sinfónico, fin de la historia. Que por cierto, eso es algo normal, Pink Floyd tiene una historia bien interesante que muchos deberían leer, más que nada para conectar ideas random, digno de alguien con déficit de atención:

¿Sabían que el primer nombre de la banda fue «6sigma» (six sigma)?, el nombre es fácil de recordar si eres de ingeniería o has leído algo del control de calidad. En la actualidad la metodología six sigma (6σ) es una de las que tienen más prestigio en el mundo, es muy caro sacar una certificación, yo no las he visto en Chihuahua, sólo en el Tec de Monterrey (carísimas).

No es la primera vez que algo relacionado a la desviación estándar toma tanta popularidad, para mí el 2012 fue el año de la desviación estándar, ¿recuerdan que cuando la CERN anunció el bosón de Higgs lo hizo diciendo que habían hecho el descubrimiento basándose en cinco sigmas (5σ)?, algo muy típico a la hora de presentar resultados científicos basándose en la probabilidad y la estadística, el mundo sentía que les estaban hablando en mandarín.

Pero volviendo a PF: La banda tomó forma desde su tercer álbum, «Music from the film More», para mí es un gran álbum, más que nada por la historia que tiene. Entre los 60’s y 70’s PF fue a la isla de Ibiza para grabar el soundtrack de la película «More», la cual por cierto está recomendada, siempre ha figurado en las listas de películas de culto, ¿razón?, pues por el simple hecho de que toda la música de la película es de Pink Floyd, esa y The Wall son las únicas dos películas que gozan tanto sountrack aportado por PF.

Las canciones son diferentes no sólo a lo que la banda ya había hecho, sino para la época.  La primera es de Roger Waters, «Cirrus Minor». Está hecha con órganos y el peculiar sonido de un pájaro, ¿adivinen qué pájaro es?, nada más y nada menos que un ruiseñor. Los sonidos del canto del ruiseñor provienen de una grabación de 1961. A mí lo que me parece peculiar es que es exactamente el año en que Harper Lee recibió su premio Pulitzer por su famosa e impresionante obra literaria «Matar a un ruiseñor» (Killing a Mockingbird), la cual fue escrita tan solo un año antes (1960).

Por cierto, ¿sabían que Harper Lee era la mejor amiga de Truman Capote?, famoso autor de la obra literaria «A sangre fría», pero también de la menos conocida, «Música para camaleones», dicho libro sería la inspiración de Fito Páez para sacar su canción homónima, que por cierto, también es uno de mis músicos favoritos de habla hispana, amo sus referencias literarias. No es la única, tiene cientos, sólo para que te des una idea: La canción «Polaroid de locura» está basada en la obra de Bukowski, «la chica más guapa de la ciudad», así podría seguir la lista.

En fin, volviendo a PF: El disco de More (así lo encuentran en spotify) tiene muchas canciones interesantes, todas ya tienen la esencia de la banda, pero si se puede destacar una sobre las demás es la de «Ibiza bar», canción que como podrán imaginar está basada en las experiencias que tuvieron en Ibiza, y claro, que ahora forma parte del folclor e historia general de dicho lugar.

Que hablando de Ibiza, para mí tiene una importancia muy peculiar: Los cigarros «Pall Mall Ibiza sunset» salieron exactamente en el 2014 (año en el que entré a la universidad), también los conocemos vulgarmente como «sabor cereza», pero el sabor es «Ibiza sunset».

Los empecé a comprar porque los fumaba la chica que me gustaba en aquellos tiempos, a esa chica hoy la conocemos como «la chica problemas», esa de esas mujeres que sólo llegó a mi vida y a la de mis amigos para ocasionar problemas.

Todos me habían dicho que esa mujer no era digna de mí, nunca les creí, solo hice gala de mi postura de quijotería en querer mantener una relación a través de actos imaginarios y nada justificados por la lógica.

El día que por fin me decidí sacarla de mi vida, me fumé un cigarro Ibiza Sunset mientras en mis auriculares sonaba «Time», Pink Floyd, álbum The Dark Side of The Moon. La puse con la intención especial de hacerme recordar todo el tiempo que había desperdiciado en una persona.

En fin, por cierto, la palabra «quijotería» proviene (obviamente) de la obra de «Don Quijote de la Mancha», del capítulo VIII, cuando el Quijote pelea contra los molinos de viento. Ese acto de locura, de enemigos imaginarios y de actos nada justificados es lo que hoy nos trae tan bohemia palabra.

Por cierto, la portada del álbum de More de PF es precisamente un molino de viento, esto debido a la característica arquitectura vieja de Ibiza… Qué curioso, ¿no?

En fin, así es Pink Floyd, y solo estoy hablando de uno de sus muchos discos, de una de las miles de historias con las que lo relaciono, sin siquiera entrar a mis favoritos, porque en efecto, More no es de mis favoritos, pero igual lo amo.

¡Qué buena música, joder!

Un comentario en “De Pink Floyd a los molinos de viento.

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