Tu mejor amigo

Tu-mejor

Título: Tu mejor amigo.
Por: Efraín Puentes.

Aquella madrugada del 21 de mayo del 2020 todos los perros del vecindario empezaron a ladrar enfurecidos al unísono y sin razón alguna al oscuro cielo que estaba sobre ellos. Un hombre se levantó de su cama para verificar si su perro pug, Duke, se encontraba bien.

—¿Qué te pasa? —Preguntó al perro y no hubo respuesta alguna de su parte. El perro pug seguía ladrando a la noche estrellada que se dibujaba en todo el cielo.

El hombre se pudo percatar que todos los perros estaban como maníacos, no cesaba el ladrido nervioso por parte de todos los canes de la cuadra, era una escena que le parecía extraña. El hombre miró al cielo y no podía notar otra cosa que no fuera la luz de las estrellas que adornaban el firmamento. El hombre decidió volver a la cama y no reparar más en lo extraño de aquél suceso. Pasados unos minutos pudo conciliar de nuevo el sueño…

El despertador ese día sonaría a las seis de la mañana, sin embargo, a las cinco y media despertó de forma natural y pudo notar como todos los perros seguían ladrando. El hombre de nuevo salió al patio para ver a su perro.

—¿Qué es lo que te pasa Duke?, llevas así toda la maldita noche —le dijo el hombre mientras observaba como todos sus vecinos también intentaban controlar a sus perros.

El perro parecía ignorar por completo la presencia de su amo, la voz cada vez más ronca y su hocico reflejaba una deshidratación. El hombre se preocupó por su perro y de inmediato llamó a la veterinaria del centro que tenía un servicio de especialistas las veinticuatro horas del día. La línea sonaba ocupada, al parecer presentaba una congestión debido a que no sólo en esa cuadra se estaba presentando el suceso.

El hombre se puso unas pantuflas, tomó a Duke, subió al coche y se dirigió personalmente hasta la veterinaria del centro localizada en Roland Avenue. En el trayecto se seguían escuchando los horribles ladridos de los perros, aquél suceso al parecer era en toda la ciudad.

El hombre intento doblar en la avenida pero el tumulto de vehículos no permitía el paso. Todos y cada uno de ellos eran personas que se intentaban dirigir a la misma veterinaria. En cada auto se podían ver y escuchar a los perros ladrando por las ventanas del copiloto o en el asiento trasero.

El hombre pudo notar como una pobre anciana que rondaba los setenta años de edad, traía en su auto a seis perros histéricos, la pobre mujer golpeaba el claxon desesperada mientras las lágrimas se escapaban de sus ojos hasta llegar a la comisura de sus labios.

El hombre empezó a contagiarse por los nervios que proliferaban en todo el lugar, encendió la radio y lo que escuchó  era algo que le resultaba increíble:

—Se nos ha informado que el suceso de los perros es algo que está ocurriendo en todo el mundo. Estados Unidos, Japón, México, Alemania, Italia, Francia, Rusia. No hay un solo país que no haya reportado el mismo incidente —decía el locutor a través de la radio. —Los especialistas de todo el mundo ya han empezado la investigación pero hasta el momento no ha habido una respuesta. No hay explicación alguna para lo que está pasando con los perros. Cabe destacar que ningún sedante o medicamento ha surtido efecto en los animales, cualquier anomalía o pista que alguna persona pueda tener por favor de comunicarla a través del teléfono 144-65…

El hombre apagó la radio, no quería escuchar más del problema. Al saber que los veterinarios no tendrían respuesta decidió volver a su casa.

El hombre no fue ese día al trabajo debido a la situación. Pasaron las horas y el perro siguió ladrando sin razón alguna, la voz de su mascota sonaba cada vez más ofuscada, como si estuviera pasando un tremendo dolor.

Astrónomos y aficionados de todo el mundo estaban usando sus telescopios para escudriñar en el cielo en busca de alguna respuesta.

El Dr. John Hawks encargado de telescopio espacial Hubble, se había unido a la misión de escudriñar el espacio. En el minucioso análisis que estaba realizando decidió apuntar a la luna y pudo notar que en la superficie lunar había una gran construcción que nadie había notado. El hombre rápidamente tomó el teléfono.

.    .    .

El 21 de mayo del 2020, horas antes de que ocurriera el incidente en la tierra, una nave desconocida aterrizó en la luna. En segundos la misma nave edificó con las piedras lunares lo que un  especie de domo. Unas criaturas humanoides bajaron de la nave cargando en sus brazos lo que parecía una caja. Las criaturas entraron al domo y dejaron la caja en el suelo, justo en el centro del mismo.

Regresaron a su nave y desaparecieron para nunca volver a visitar esa galaxia.

.   .   .

Una semana más tarde todos los perros del planeta tierra ya habían muerto. En todo el mundo había una tristeza absoluta por la extinción sin explicación alguna de aquella raza tan amada. Algunas empresas aprovecharon la ocasión para crear servicios funerarios especiales, así como también servicios de disecado de animales.

La ONU, en conjunto con donaciones de empresas privadas, financió un proyecto millonario para poder ir a la luna y descubrir que había ocurrido.

El proyecto tardó en concretarse poco más de un año. El 3 de noviembre del 2021 una expedición conformada por cinco hombres volvía a aterrizar en la luna, no muy lejos del domo.

El equipo cruzó el umbral y encontró una caja de un origen desconocido en la que una luz brillaba. Los hombres tomaron la caja y algunas muestras de las paredes del domo.

Un mes después los hombres volvían a la tierra con todo lo recolectado. Un grupo de científicos de diferentes nacionalidades fue asignado para estudiar la caja que los astronautas habían traído.

Los científicos, con sus debidos trajes de protección, tomaron varias muestras del material quebradizo del que estaba hecha la caja, ningún elemento en la tierra aparecía en los análisis del espectro, era algo que no podían creer.  Los hombres pasaron la caja a través de una máquina de rayos X para intentar dilucidar su contenido. Lo que arrojaban las imágenes asustó a todo el equipo de científicos… Eran los huesos de lo que parecía un perro.

Con cuidado rompieron la caja y pudieron observar su contenido. Algunos no comprendían lo que estaba pasando, sólo los pocos que comprendieron lo que estaba dentro de la caja sintieron un nudo en la garganta y empezaron a llorar con dolor. Era el cadáver del primer ser vivo en ir al espacio, la perra Laika, envuelta en su traje de astronauta; volvía de nuevo a la tierra luego de ser abandonada en el espacio en 1957.

La noticia del suceso no alegró a nadie, la expedición no respondió ninguna pregunta.

En la luna descansaría eternamente el monumento que habían levantado aquellos seres como gratitud por todo el conocimiento de la raza humana que les habría proporcionado los recuerdos que cargaba el cadáver de aquél pobre perro que habían encontrado vagando en el espacio. Un animal que había sido asesinado por la raza que la misma perra tanto amaba.

Los humanoides habían tomado la decisión de arrebatarles por siempre las criaturas a los que ellos llamaban «perros».

Eso fue algo que los humanos nunca llegarían a entender…

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