Vida después de la muerte

after-death

Es muy consabido que todos ─en teoría─ tienen un plan de vida, por alguna extraña razón siempre es la misma mierda: Nacer, estudiar, casarse, tener un niño bueno para nada, divorciarse, casarse otra vez, tener otro niño más o menos alivianado, pagar pensión, bailar cumbias en las bodas de tus hijos, mal vivir con la pensión, volverse alcohólico y morir con la falsa idea de haber sido feliz, arrepintiéndote de todas las mujeres que no te follaste sólo por andar de mojigato.

Yo, por otra parte, al poseer una inteligencia superior a los campesinos que me rodean, voy más allá, mi plan de vida no tiene relevancia para mí. Si bien es una obra maestra que cambiará al mundo, más emocionante será mi vida después de la muerte, porque todos planean lo que van a hacer en vida, yo ya hasta tengo planeado lo que haré cuando muera, así de chingón.

Primero que nada voy a ir directo al cielo porque ya tengo varias palancas con padres, jóvenes misioneros y me he visto varias veces todo el maratón de películas en semana santa. Pero igual no las necesitaré, la verdad soy un joven de muy buenos valores. Es cierto, tengo mis errores, no soy perfecto, a veces abuso de la bebida, fumo y les meto mano a mis amigas, pero en general soy un buen ciudadano, un hombre de inexorables valores.

Muchos novatos siempre llegan haciendo lo mismo al cielo, la típica entrevista a Dios sobre el significado de la vida, la razón por la cual nunca se le puede ver y la respuesta a la teoría de cuerdas.

Yo no, yo voy a llegar y lo primero que haré será cantarle un tiro:

─Tú y yo pendejo, vamos a darnos unos chingazos aquí y ahora, sin camisa  y sin navajas.
─¿Qué te pasa hijo mío?, no hay necesidad de tanta violencia aquí en el cielo.
─Cállese pendejo, o te abres o te parto tu puta madre.

Así sin pensarlo le voy a tirar un golpe en su bonita carita que se cubrirá con su divina guardia, acto seguido me meterá un celestial chingazo y pues me va a mandar directo al infierno, un resultado obvio, ¿qué esperaban?, ¿qué yo ganara?, esto es la vida real, no pendejadas.

Pero eso es sólo el inicio, una vez en el infierno me voy a hacer amigo de Satanás, porque  todos sabemos que Satanás y Dios siempre han tenido discrepancias en su idiosincrasia, en su forma de actuar y le van a diferentes equipos de fútbol.

Le voy a pedir que me entrene y que me enseñe todas las artes oscuras para lastimar a Dios, allí iniciará la típica escena con música de entrenamiento, no sé, «You’re the best around ─ Joe Eposito».

Cuando termine mi entrenamiento después de varios cientos de años le voy a decir a Satanás que me deje ir al cielo, allí me va a decir que no se puede, porque la burocracia está cabrona y se necesitan papeles firmados por Dios y bla bla bla.

Pero eso es algo que yo ya sé, por eso le voy a pedir que me deje ir a la tierra como uno de esos demonios que siempre andan poseyendo a las suculentas niñas de 16 años. Es obvio que Dios en el cielo no va a permitir que yo haga mi libre desplaye de posesión y artes oscuras, va a mandar a sus soldados más famosos: Los Warren.

Yo soy un ser circunspecto, obvio me he visto todas las películas, el conjuro, el conjuro 2, el conjuro con la monja, la de la muñeca y no recuerdo cual otra, igual todas son la misma mierda. Yo ya me sé la forma de actuar, el secreto es hacer la posesión rápida y matarlos a todos, no andar asustando como pendejo sin nada qué hacer, ¿qué es eso de andar aplaudiendo en el closet para asustar?

Una vez que termine de matar me voy a suicidar y me voy a ir al cielo, ¿por qué?, lo de siempre: Burocracia.

Allí Dios me va a tener que mandar al infierno de nuevo, no sin antes una muestra adicional de mi rebeldía, ahora sí le voy a aguantar varios chingazos gracias al entrenamiento, igual ganará, es Dios, siempre gana, bueno, casi siempre gana… Checa:

Lo que no se espera es que una vez en el infierno ya no voy a entrenar, voy a ir directo a poseer a otra niña y voy a repetir la acción de suicidarme rápido, a la semana ya voy a estar otra vez en el cielo dándome en la madre con Dios, «sí que salió obstinado éste pendejo» ─pensará.

Después de algunos cientos de años Dios se va a cansar y sabrá que la cagó con su sistema burocrático y en eso de permitir el mal en la tierra, pasará lo mismo que con Dr. Strange y Dormammu, Dios estará en un bucle infinito de tener que partirme la madre.

No podrá destruir mi alma, porque Dios inventó las leyes de la física, y pues el principio de conservación de la energía está pesado: La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Una vez que la paciencia de Dios se agote me pedirá clemencia y querrá llegar a un trato, me dará lo que yo quiera, le voy a pedir 3  cosas, porque a ese cabrón le gusta mucho el 3:

Quiero paz en el mundo, quiero que no haya gente muriendo de hambre y quiero a la ángel más buena y más puta que tengas en todo en este reino ─Dios bendiga la trata de personas─.

Satanás estará aplaudiendo y llorando mi increíble hazaña, Dante y Fausto se quedan pendejos si los comparas conmigo, yo hackearé el sistema de Dios, voy a doblegar al todo poderoso señor de la creación.

Así que ya saben, en unos 500~1000 años (si es que no se matan entre ustedes) lograré la paz mundial y acabaré con el hambre, me lo van a deber, pero no se los voy a cobrar, parte de mi infinita e inherente humildad.

Bueno, será eso o tal vez le he estado rezando al Dios equivocado y me toque renacer en un puto perro, en cuyo caso escogeré ser un perro akita, están muy bonitos. Que no se les vaya a olvidar darme comida y cambiarme el agua a diario.

#PaceOut.

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