Código moral no escrito de los hombres #I: El insulto prohibido.

insulto.jpg

Hay cosas de las que no me gusta escribir porque considero que son demasiado obvias. Mujeres, yo sé que tal vez para ustedes la siguiente sección del sagrado código no parezca relevante, y lo entiendo, ustedes son unos seres sin escrúpulos, ética, moral, valores y todas esas mierdas, pero, los hombres sí lo tenemos y es de suma importancia recalcar algunos aspectos de vez en cuando. Sobre todo porque pareciese que algunos amigos y conocidos pueden ir de forma libre por la vida violando nuestro sagrado código varonil.

Hay muchas reglas, y yo sé que te mueres de ganas por saberlas todas, algunas son súper obvias: No puedes salir con la ex de un amigo, no puedes cogerte a la novia actual de un amigo ─esa hasta se lo robó la biblia─, no puedes abandonar a tu amigo ahogado en una peda, no puedes andar con la hermana de un amigo sin haberla ganado a través de una pelea ─es el trofeo─, no puedes quitar tu apuesta de la mesa cuando estás jugando cartas, etc. De hecho tal vez algún día hablaré a detalle de cada una de ellas, pero hoy me explayaré sólo en lo que concierne al «insulto prohibido».

Los hombres nos insultamos de muchas maneras, casi todas son aceptables, casi cualquier defecto físico y/o psicológico es bienvenido: Puto enano, pene chico, puta jirafa, puto calvo, puto gordo, puto autista, puto pendejo, que bueno que se te murió tu mamá de cáncer, que bueno que se murió tu familia en un accidente, me quiero coger a tu mamá, etcétera.

¿Lo ven?, nosotros nacimos para aceptar todo ese tipo de mierda que una mujer promedio no aguantaría, y está bien, por algo son el sexo débil.

A pesar de la increíble gama de insultos que tenemos a nuestra completa disposición hay un insulto a la apariencia que jamás debe ser aceptado por ningún grupo de amigos que se crea digno de seguir el código.

En la vida sólo hay dos tipos de hombres: El heterosexual y el homosexual. No existen grados intermedios, no existe algo como «la bisexualidad», por más marchas pendejas que hagas, no, no importa, eres un gay mañoso si también le entras a las mujeres, no intentes ponerte en un nuevo plano de la existencia, no existe.

¿Y por qué lo menciono?, sencillo: Un amigo subió un estado a whatsapp sobre que se buscaba recompensa para encontrar las nalgas de uno de sus amigos y ponía una foto que se nota la tomó cuando estaba descuidado.

¿Disculpa?, no entendí bien. ¿Me estás diciendo que le estabas viendo el culo a tu amigo y tuviste la capacidad de raciocinio como para posicionarte como «más nalgón» y según tú buscar sus nalgas?

Lo siento, pero no, not on my watch.

Nosotros podemos compararnos la verga, ver quien está más gordo, quién tiene más cabello, quién levanta más costales de cemento, quién escupe más lejos, quién come más picante, quién toma más, quién fuma más, quién golpea más a su mujer, en fin, un lista larga de sanos deportes.

¿Pero verle el trasero a tu amigo y juzgarlo?

Eso es de putos homosexuales de clóset, hijo de tu reputísima madre, prohibidísimo, ¿pues donde vergas los educaron?, ¿te violaba tu papá?, digo, para burlarnos.

No me malinterpretes, no soy homofóbico. Me gusta hablar con amigos gays sobre todas las vergas que se han metido en el culo, que si les salió sangre, que si estaba muy venuda, morboso el niño, pero nunca jamás aceptaré a un homosexual que se hace pasar por uno del gremio de heterosexuales, nunca. Primero dejo que me metan una verga en el culo.

Las mujeres pueden libremente ir juzgándose el culo unas a las otras y a los hombres, y está bien, son unas putas harpías, para eso nacieron. Pero nosotros los hombres no podemos vernos el culo y empezar a ver quién está más nalgón,  porque eso ─obvio─ implica verle el culo a tu compa, y bueno, eso es gay, eso te hace un mayate, un infiltrado, y a todos nos cagan los espías.

¿Qué sigue?, ¿darnos besos de lengua para ver quién es mejor besando?, no me jodas.

Bueno, eso era todo lo que tenía qué decir, así que por favor amigos seguidores del código de la raza superior: No dejen que sus amigos hagan esas pendejadas, agárrenlos a  chingazos para que vayan agarrando la onda o háganles un perma-ban del acople, si seguimos permitiendo esas conductas tarde o temprano la ira del  señor caerá con fuerza sobre nuestra raza, y no sé ustedes, pero yo quiero seguir en grupos de confianza, quiero poder dormir empinado y con la completa seguridad de que un amigo no me está viendo el culo mientras cuantifica sus dimensiones y planea violarme.

#PeaceOut.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s