Querido diario [15]: Mi tarjeta de crédito.

Cuando trabajaba hace ya unos años (antes de empezar mis estudios), tramité una tarjeta de crédito con la pendeja  idea de que de esa forma podría hacerme una historial crediticio aceptable.

Ganaba bien, compraba puras cosas sencillas que podía pagar con facilidad en una tarjeta, tenía todo lo necesario para ser un ciudadano endeudado, miserable, común y corriente.

No sé cómo me convencí de hacerlo, realmente son las locuras que se te ocurren por andar leyendo mucha mierda en internet. Esto del internet a todos nos pega de forma diferente.

A mí me hizo tramitar una tarjeta de crédito, intentar aprender a tejer, coleccionar insectos, leer de psicología para burlarme de los psicólogos, aprender a escribir de una forma no tan mierda y una larga lista de etcéteras.

A otros los hace creer que la tierra es plana, que el humano nunca ha pisado la luna, la conspiración del 9/11, que la tierra es hueca, que los youtubers son buenos escritores, y claro, que absolutamente todos los químicos provocan cáncer (hasta  las aspirinas).

Así es esto del internet mis estimados lectores, es un arma de doble filo, a veces te ayuda, otras veces te apuñalas a ti mismo y a toda tu familia.

Yo no soy experto en economía, finanzas y todas esas mierdas, pero soy experto googleando, tengo un doctorado haciéndolo, si no tengo un título colgado en la pared es sólo porque no he querido pagar el envío a la empresa de Google.

¿Sabían que googlear «tarjeta de crédito» te arrojará una infinidad de publicidad antes de que la entrada a la Wikipedia?, para mí fue una completa mierda. La información debería venir de una fuente neutra.

Si me pongo a leer qué es una tarjeta de crédito en la web de (*inserte su banco favorito*), lo más probable es de que salga con la mente lavada y creyendo que no tener una tarjeta de crédito haya sido el mayor error de mi puta vida.

No escuchas lo increíble que es la Coca-Cola cuando un oso polar es el que te la está intentando vender, es su trabajo. Tampoco le compras pan al osito Bimbo, como dije: Neutralidad.

De mi aventura con la tarjeta de crédito aprendí tres cosas bien importantes que quiero compartir con ustedes en caso de que (como yo) sean unos completos legos en la materia:

1.- Por alguna extraña razón las terminologías que utilizan son eternas. La palabra «interés» aparecerá tantas veces como estrellas en el cielo. Vas a pasar más tiempo en internet entendiendo las cosas para que tu banco no te sodomice, que realmente gastando. Y claro, no importa si no compras nada, igual le vas a deber dinero al banco, siempre. El banco es tu nuevo proxeneta.

2.- Necesitas muchos papeles para sacar una tarjeta de crédito: Nombres, direcciones, comprobantes de sueldo, huellas dactilares, muestra de ADN, cartilla de servicio militar, patrón ocular, credencial de identificación, licencia de conducir, 4 teléfonos diferentes, una impresión tamaño carta de la huella de tu pie, tipo sanguíneo, cumplir con un determinado índice de masa corporal, etcétera.

Y realmente nunca sabes que harán con esos datos, aquí lo importante es que siempre (apúntale bien: Siempre) van a estar llamando a tu casa… Siempre.

Van a llamarte para que tramites el siguiente escalón en la vida del hombre crediticio, los vas a mandar a chingar su madre e igual te van a llamar, te van a llamar sólo para decirte que tu historial está limpio, «te invitamos a que gastes más, para que seas más y más chingón en la vida». Yo ya soy chingón, no necesito que un puto chilango me diga en un teléfono que sólo gastando voy a ser mejor en la vida.

El banco te conocerá mejor que tu puta familia, el banco siempre estará llamando, lo peor es que llamarán en horas en las que no estás o en la noche, ellos no respetan, ellos te odian, ellos te quieren ver muerto.

No es broma, el banco me llamaba más que mi exnovia.  Ese hijo de puta sí me amaba, no chingaderas.

3.- La más importante de todas: Las prostitutas  y los vendedores de drogas no tienen terminal. Así de esas, prácticamente tu tarjeta se acaba de volver inútil, vas a tener que pagar en efectivo los 1300 que cobra la puta esa. ¿Crees que el 2017 es un año muy «avanzado»?, lo dudo. Hasta que los dealers y las prostitutas no tengan terminal, la tarjeta de crédito sigue siendo por excelencia el artefacto preferido de los pobres.

Porque sólo los pobres usan tarjeta de crédito,  no saben ahorrar, les gusta estar empinados, les gusta deber dinero, les gusta estar jodidos.

Por eso mis estimados lectores, si una moraleja les puedo dejar después de todas estas palabras, sería la siguiente:

No se arrimen a los bancos, los bancos son malos, las tarjetas de crédito son un pase al infierno, pero lo más importante; no contraten putas en las calles, hay un servicio de escorts en Chihuahua que se puede pagar en línea.

#PeaceOut.

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