Querido diario[14]: Me mamé.

No sé ni cómo empezar a escribir esto. Antes que todo quiero constatar ante Dios, ante el notario público y ante cualquier tipo de fuerza mística y/o poder legal, que todas las acciones escritas a continuación no fueron idea mía, simplemente me dejé llevar por el momento. También cabe destacar que todo lo sucedido ocurrió bajo un estado agraviado de intoxicación por el alcohol, no fui yo, fueron ellos, los de siempre: Mis propios demonios.

Normalmente mis amigos vienen por mí y me sacan aquí afuera de mi casa, no hay problema en que dentro del carro charlemos un rato, pongamos música y tomemos algunas cervezas, algo tranquilo, y claro, normalmente es uno o dos amigos los que vienen.

Un amigo llegó a mi casa a eso de la 1:00 PM, y estuvimos hablando, tomando, etcétera. No sé en qué momento pensé que sería bueno ir por otro amigo que se las da de misionero y siempre nos cagamos de risa de él porque tiene enfermedades cardíacas, equis, más amigos, más aventura.

Para eso de la 12 AM ─Doce horas después─ llegó otro amigo, con más alcohol, más actitud, más ambiente y más aventura.

Ya era raro, porque ya afuera de mi casa éramos tres personas, claro, no es mucho, pero ya tampoco era temprano, y ya tampoco estaba muy sobrio. Ya iba siendo hora de “recogerse”, pero no, es no pasó.

En la noche dejaron a un vecino en su casa ─eran casi las 2 AM─ y pues uno de mis amigos decidió hablarle para que se acoplara, y pues venga, eso hizo.

No suficiente con eso, mis amigos empezaron a llamar a más amigos, ya venía otro carro con otros tres amigos en camino, o sea, ya estábamos armando una fiesta a las 2:00 AM afuera de mi casa y yo con toda mi familia dentro durmiendo.

Uno pensaría: Dado que a esa hora ya no venden alcohol; no pasa nada, pero no, a estos jóvenes nada los detiene, cuando menos me di cuenta yo ya estaba en un carro camino a una casa donde venden alcohol clandestino, tocando una ventana a las putas 3:00 AM, parecía que estaba comprando droga.

De la nada estamos todos sentados en una banqueta ─invadiendo la propiedad de la vecina─, y de la nada algún genio propone una carne asada, y todos lo ven como buena idea, hasta yo lo vi de esa manera, lo que nunca me imaginé es que iba a ser fuera de mi casa y en medio de la calle.

Para no hacerla larga, nos desplazamos por toda la ciudad en estado de ebriedad, hicimos desmadre, conseguimos asador, compramos todo a las 4:00 AM en un supermercado de 24 horas, comimos unas galletas sin pagarlas, me robé unos chicles sólo para demostrar que yo podía contra el sistema de seguridad del supermercado, venga, puro autismo, puros demonios.

Ya comprado todo, todavía tuvieron el descaro de invitar a otro amigo e ir a comprar mucho más alcohol, no les bastaba todo el desmadre, hacía falta más.

Dentro de mi casa había un caos, mi abuela y mi madre enojadas por todo el desmadre que había en la calle, mi hermana despertando pues entra muy temprano, los vecinos mirando desde las ventanas de vez en cuando.

Me empezaron a decir que sacara cuchillos, cebolla, que pusiera a cargar sus celulares, o sea, prácticamente me volví la puta de mis amigos.

Aquí lo triste de la historia es que cuando entré en una ocasión a la casa (como las 6 AM aprox) mi abuelita puso las mañanitas en el estéreo. Allí fue cuando sentí miedo de verdad, con mi trémula mano saqué el celular de mi bolsa y chequé la fecha… Es allí cuando me percaté de que me había mamado.

Era el cumpleaños de mi mamá (hoy, cinco de julio), y claro, yo lo había olvidado por completo, y no sólo eso, tenía un desmadre colosal en la calle.

«Parece kermés», decían mis amigos, los cuales no es que no sean adeptos al desmadre, así que el nivel ya es serio.

Con toda la vergüenza del mundo voy y la felicito, sólo se me queda mirando extraño, con odio. Había olvidado su cumpleaños, había olvidado darle un regalo, había olvidado hasta mi nombre.

Salgo de la casa con lo que me habían pedido que hiciera, los miro fijamente a los ojos y les digo que mínimo hay que guardar una chuleta asada a mi mamá, digo, es su cumpleaños, tampoco hay que ser tan hijo de puta.

El más ebrio de mis amigos sólo gritaba:

«SALGA A LA CARNE ASADA QUE LE HICIMOS SEÑORA, ESTÁN MUY BUENAS».

Luego se subió al carro y nos hizo el favor de poner las mañanitas del Komander y las de Cepillin o no sé qué mierda.

Allí estaba yo, sentando en una banqueta a las putas 7 AM, con una cerveza en la mano y mirando el desmadre que hacían mis amigos, pensando que al final de cuentas no era tan malo, digo, un día de la madre la citaron en la escuela para decirle que me agarraron fumando dentro de las instalaciones, ¿qué tan feo podía ser?

Esa es la historia chicos, el mal hijo que soy, el hijo que le falló a su mamá en su cumpleaños, que hizo una carne asada, hizo un desmadre en toda la calle, dejó latas y basura tirados en todo el cosmos.

¿Qué puedo decir?, simplemente se me salió de las manos, como todo lo que hago en mi vida, como todas mis malas decisiones.

«Oye Efraín, pero a ti ni te gusta la carne asada», así es, no comí, simplemente me gusta ver el mundo arder.

#PeaceOut

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