Querido diario [8]: Odio a los jóvenes misioneros.

Antes de que me lluevan piedras, insultos, antes de que me recuerden a mi madre en un día que no es el diez de mayo, antes de que aquellos católicos, cristianos, budistas, judíos y mormones me apunten con el dedo a la cara diciéndome que yo soy el que está mal, el equivocado. Antes de que todo eso pase… Quiero confesar, aquí, ante ti y ante todo el mundo: Yo no soy ateo, soy agnóstico.

Y es que, cuando nosotros «los equivocados», los «herejes» damos nuestra opinión ─claro, una muy venenosa pero al fin de cuentas una puta opinión─, antes de que eso siquiera pase, siempre somos los enemigos número uno del cártel de sicarios que Dios ha dejado en la tierra para defender sus palabras, sus enseñanzas y toda la mierda con la que condenó a la humanidad desde hace poco más de 2000 años, porque la palabra de Dios tiene esos tintes de ambigüedad, donde algunos ven la libertad y la salvación otros vemos condena, y claro, si algo tenemos en común los dos bandos es su malinterpretación.

Yo no voy a decirte que lo que hacen los jóvenes misioneros está bien o mal, ¿quién soy yo para decirlo?, nadie, un completo don nadie, pero… ¿Quiénes son ellos cómo para ser los encargados de pregonar la palabra de un ser supremo?, una manada de pendejos, eso son.
Un ser omnisciente, omnipotente, omnipresente y omnívoro no necesita personas que vayan por la tierra recordándonos las «reglas del juego». ¿Si es tan poderoso como dice porque no viene y lo hace él mismo?, maldito arrogante hijo de puta, un ególatra. Él es todo aquello que sus palabras dicen no debemos ser, tal vez por eso tiene tanto miedo que la humanidad peque, porque tal vez el pecado sea la forma más cercana de ser como él, de convertirte en Dios.

Si una palabra se me viene a la mente cuando pienso en los «jóvenes misioneros» ten por seguro que es la de hipocresía, porque eso son, unos putos hipócritas, y no sólo eso, cínicos como para aceptarlo e inexorables como para cambiar lo que los convierte en hipócritas. No es raro, es algo característico de todo aquél que peca de hipocresía. Una cosa es tener una naturaleza contradictoria, y claro, muy humana… Pero, los misioneros te aseguro que más que contradicción humana es mera hipocresía, una acción deliberada.

Checa:

Eres un niño, un día te despiertas y dices: « ¡Qué hermoso día!, perfecto como para orar, salir a darle de comer a los pobres y creer en la presencia de una figura increíblemente poderosa, así soy yo, un niño cuyo lenguaje no conoce siquiera la palabra “fe”, pero venga, esto me nace a mí, nadie me lo puso en la cabeza».

Eres ese mismo niño pero con algunos años encima, has entregado tu vida a repasar una y otra vez las enseñanzas de ese ser supremo al cual tú te arrimaste por «tu propia cuenta», el cual tú aceptaste en tu vida «por tu decisión». En un abrir y cerrar de ojos ya no eres el niño de ayer, ahora eres un joven que conoce a la perfección las enseñanzas y la forma en la cual se debe obrar.

¿Qué haces?

Pues lo mismo que haría cualquier puto hipócrita de mierda, fumas, tomas, te drogas, eres un irresponsable de mierda, te importa un carajo lo que le pase a tus amigos, a tu familia, ayudas en lo que puedes, vas por la vida dando el mínimo, no ayudas un carajo a la sociedad, pero claro… Eres un joven misionero, puedes hacer lo que se te venga en gana, puedes ir por la vida con la palabra mediocre en la frente y no pasará nada, ¿sabes por qué?, porque eres misionero, porque dos o tres veces al año sales a compensar tus «pocos y nimios» pecados, a corregir tus acciones, lo haces cantando unas canciones a gente marginal, dando comida a los pobres y portando una playera que te etiquete como un «enviado de Dios».

Así es este mundo, así se compensa esa tragicomedia que llamamos humanidad, ojalá Dios perdone el día de mañana mis pecados de la misma forma que perdona los de ustedes,  ¿maté a alguien?, fácil, sólo debo dar un kilogramo de arroz a los pobres. ¿Violé a una mujer?, ¡Por suerte le enseñé a leer a un niño en un pueblo asqueroso y olvidado por el mismo ser al que con una fe ciega le rindo mi respeto!

Puta lógica asquerosa, puta humanidad asquerosa, puta sociedad asquerosa, putas religiones, la religión arruinó el concepto de Dios, las escuelas el concepto  de educación, la humanidad arruinó a los humanos.

Cuando estemos todos en el infierno sé que a todos los misioneros los voy a ver llorando, y tengan por seguro que el único que  estará cagado de risa ardiendo toda la eternidad en el infierno voy a ser yo.

Los voy a mirar y me voy a cagar de risa en sus caras, tal y como lo hago en vida.

¿Saben cuál será la única diferencia?, yo no voy a cargar lozas de plomo dorado en la espalda.

#PeaceOut.

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