Querido diario[4]: Mi vecina es un vikingo.

Mi vecina ─de la que ya he hablado en este espacio en varias ocasiones─ es una anciana como de 80-90 años que apenas puede moverse. Bueno, la dulce anciana tocó la puerta de mi casa para pedirme prestada un hacha, escucharon bien: Un hacha.

No es como que la dulce anciana sea un tipo de guerrero vikingo o un caballero medieval, tampoco traía camisa de cuadros, así que asumo que no es leñadora, es súper raro que una anciana toque la puerta de tu casa para pedirte un hacha. Vale, que no soy la persona indicada para juzgar o entrometerse en los usos macabros que le pueda llegar a dar a dicho artefacto, pero… ¿Un hacha?, se me hace algo muy exagerado, incluso para una persona como yo que vive en otro puto plano de la realidad lleno de enajenación y perversión.

Obvio cuando me dijo eso escuché algo más tipo «hachís», que, para ser sincero, una anciana pidiendo droga es menos utópico que una anciana pidiendo un arma. No veo mejor época para drogarme que en mi vejez.

Tal vez estarán pensando: «No seas exagerado Efraín, es un hacha, no es para tanto», pero no amigos, ─al igual que siempre─ estarán equivocados y yo tendré la razón, porque claro, he estado omitiendo los detalles más importantes para hacer este último párrafo más interesante y lleno de suspenso innecesario.

La anciana vive sola, así es, sola. Nadie la acompaña, la única «compañía» es la de mi abuela y ella está de vacaciones fuera de la ciudad. Mi vecina apenas puede sostener su peso, ¿cómo carajo pensaba cargar el hacha?, y más importante aún: ¿Cómo pensaba usarla? La eficacia de un hacha está en función de la fuerza, si no posees la fuerza para cargarla y usarla prácticamente es un objeto inútil, un lindo adorno para la pared.

Como dije, la anciana vive sola, es triste y miserable, por ende, si yo hubiese optado por prestarle el hacha lo más probable es que yo hubiese terminado cortando leña en su patio para alimentar su calentón, ¿les parece justo?, claro que no.

Si de algo estoy seguro respecto a mi vejez ─en caso de lograr llegar a ella─ es que estaré solo, muy, muy solo. Sé que no habrá chicos educados y considerados como yo para ayudarme el día de mañana, ¿por qué habría yo de hacerlo por esa señora?

Y no es broma, si de algo estoy seguro es que mis hijos me van a odiar y dejarán que me pudra en mi miseria a solas, en mi enorme y majestuosa mansión, pero a solas. Yo me comprometí seriamente hace años conmigo mismo para darles un trato igual o peor del que yo recibí de niño, porque seamos sinceros, los traumas de la niñez forjan el carácter. Voy a ser una mierda de persona, el peor padre que haya pisado este planeta, no me importará lo que diga o piense la madre, yo seré la persona menos indicada para llamarse «padre».

Broma, la verdad es que soy un mandilón de mierda romántico de lo peor, cuando mi esposa me diga: «bájale a tu trip de padre pendejo, no le hables tan feo a nuestro hijo, el pequeño Dante», responderé algo tipo: «Claro que sí amor, perdón por existir».

Claro, tal vez hayas notado el nombre de mi hijo, «Dante», ¿Apoco no lo peto con la elección de nombres?, claro, mi hijo no se llamará así, porque lo más probable es que termine casado y formando una familia con una completa pendeja ─porque sólo una pendeja cometería el error de meterse conmigo─, y claro, dado que es una pendeja sin cultura le va a poner un nombre autista, falto de significado y demasiado cliché, tipo: Kevin, Carlos, José, Jorge, Fernando, etcétera.

Ojo, no digo que sus madres sean así, todos sabemos que sus madres son bien inteligentes, no es mi intención ofender a ninguna madre actual, sólo estoy manifestando toda la miseria que llevo dentro al saber que me voy a casar con una pendeja y que no puedo hacer nada para evitarlo. Mira, hay personas que cometen el error de casarse y años después caer en cuenta que arruinaron sus vidas, ¿quién es el sabio aquí?, ¿el hombre que se lamenta mañana o el hombre que se lamenta hoy?

«Efraín eres tan sabio, mi amado sensei» es lo que estás pensando en estos momentos, pero no, es sentido común, y yo te lo he enseñado de gratis, ¿por qué?, bueno, no sé, así es esto de no tener nada que hacer en vacaciones y escribir en mi diario, empiezo hablando de gatos y termino hablando del top tres de parafilias sexuales en Rusia, así funciona mi mente.

A todo esto, ¿de qué estábamos hablando?, ah, cierto, la anciana, un hacha, qué loco, ¿no crees?, jajajaja, ¿ideas de para qué una anciana solitaria de 90 años necesita un hacha?, ya me cansé de intentar dar respuesta a eso, soy muy, muy, muy, muy, muuuuuy inteligente, pero venga, soy mortal, un poco de ayuda nunca viene mal. Mira que hasta mis límites ─a veces más a fuerzas que con ganas─ acepto.

#PeaceOut

P.S.
No le presté el hacha porque no tengo, jajaja, tampoco soy una mierda de persona.

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